sábado, 4 de agosto de 2012

Yo no te llamé, pero tú siempre vienes sin avisar.


Cuando ella llega los demás sentimientos se hacen chiquititos y solo te importan las ganas que tienes de que desaparezca....


La soledad se instaura en mis costillas, se hace un hueco en mi pecho; se monta su tienda de campaña al lado del corazón.
Al parecer ya nada puede moverla de ahí.
Y pasarón los días y atrás quedó el invierno seguido de unas pocas de lluvias y muchos exámenes, pero ahí sigue ella, fuerte, caprichosa, sin separarse de mi ni si quiera cuando los te quieros empezaban a sonar reales.
Y el verano llega,  los scout terminan y la felicidad no es suficiente para que esta pequeña viajera desmonte su campamento y se marche; y es que empiezo a pensar que los te quieros no son para mi, que la gente habla y no siente, que solo llueve sobre mojado.
Y no pasa nada, hay quienes desayunan con un ''buenos días princesa'' y quienes como yo son más de un ''buenos días'' sin más, sin un '' mi vida o un soñé contigo'' detrás, y te acostumbras y la soledad va poco a poco cambiando su tienda de campaña por una solida casa de ladrillo.
 Pero amiga, si te pasa eso, si la soledad se instaura en tus costillas, si viene para quedarse, entonces estás jodida, entonces no la vas a poder echar y menos tu sola.


Y tal vez debas darte cuenta de que necesitas ayuda, de que debes admitir que sola estás perdida.

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