Sumergida
Hace tanto que no escribo que no estoy segura de recordar cómo se hace.
No es que no haya escrito por falta de ganas o de tiempo ¡qué va! es solo que últimamente todo lo que escribía me parecía demasiado deprimente, incluso para mi.
A veces sabemos que las cosas no son tan malas, que hay gente mucho peor. Pero hay algo, quizá el egoísmo, el ser egocéntricos o qué se yo que nos hace que nos den igual los demás, que no seamos capaces de hacer caso de las desgracias ajenas y solo miremos lo nuestro.
Yo solo miro mi ombligo, mi vida, mis cosas y las estúpidas pruebas que la vida me pone supongo que para echarse unas risicas a mi costa.
¿Que qué ha sido de mi vida estos días? Bah nada bueno. O si....
Fiestas, salidas, amigos, scout, dormir mucho, blah blah blah todo eso está muy bien y doy gracias pero hoy por hoy me pesan más las malas que las buenas.
¿Que a qué me refiero?
Pues a lo de siempre, los dolores que vuelven, porque no se pueden ir ¿cómo se van a ir con lo divertido que es amargarme la vida? a las broncas sin fuste, porque sinceramente muchas no tienen ningún fuste. Al tiempo que se me escapa.
Me estoy obsesionando con el tiempo Lo sé
Pero este año es lo que menos tengo y lo que más derrocho.
Ya no duermo bien, no estoy tranquila y lo peor es que no me pasa nada. Bueno, nada tampoco es, nada es algo muy grande y mis cosas son de tamaño medio.
Y yo en realidad no he venido a quejarme, ni ha dejar por escrito mis problemas, nah, para eso ya está twitter. En realidad he venido para dejar constancia de que existo. Si, es una chorrada pero a veces pienso que si no escribo no dejo marca.
Así que esta es mi marca. Punto. Al fin y al cabo es lo que hacemos todo ahora con eso de Internet, contar nuestra vida a gente que no le importa o que tiene tanto tiempo libre como para que le importe.
¿Qué más da?
Tal vez lo único que necesito es desaparecer un poco, dejar de pasearme por estos lugares.
Y tal vez lo haga.

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