lunes, 18 de febrero de 2013

Adiós pecera, hola vida.

You won't understand....


Soy de cambios tontos, de esos que nadie nota.
Pequeñas motivaciones, cosas que rompen mi monotonía; como cambiar las hojas de la libreta lila por las verdes, cambiar de champú por otro que huela diferente o simplemente cambiar de botella de agua esperando que la nueva sepa mejor.
Y es que he llegado a uno de esos momentos en los que, como en la historia, todo está tan mal que hace falta una reforma. Un cambio de mentalidad, de forma de actuar y de orden de prioridades.
Puede que algunos cambios me alejen de los demás, hagan daño o ME hagan daño, pero las transiciones nunca fueron fáciles.
Sé que no es de buena amiga dejar tirado a la gente, gente que me importa, sé que no es el momento de escabullirme en otra piel, pero necesito por un tiempo dejarme mimar, ser yo de la que se preocupen, a la que le manden mensajes de buenas noches y no la que está todo el día intentando arreglar la vida de los demás.
Por eso hago esto, porque necesito un cambio, pero esta vez de verdad.
Basta de intentos fallidos.
Basta de ''mañana lo vuelvo a intentar, o la semana que viene, o cuando empiece el mes''
SE ACABÓ.
Ahora toca mirar mi reflejo y no reconocerme.




Ahora toca romper mis reglas.

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