Jugando a ser irracional
Hacia tiempo que no me pasaba por aquí, lo cual debe interpretarse como algo bueno ya que cuando suelto estas palabras suele ser por necesidad de expresarme, de soltar lo que llevo dentro y de haceros saber que es lo que pienso
¿Por qué? ¿qué sentido tiene publicar mi vida?
No sé, supongo que por terapia, supongo que porque todos necesitamos contar lo que sentimos o simplemente por algo totalmente irracional.
Y como la razón últimamente en mi vida parece que ha pasado de moda voy a hablaros de la irracionalidad.
Hoy voy a escribir sobre algo que tenemos todos, algo que está presente en la vida del más feliz y del más desgraciado.
Del más rico al más pobre.
Algo que tu también conoces.
Voy a hablar del miedo.
De esa sensación de sudor frío en la espalda, de ese tembleque en la voz y de ese puño que te oprime por dentro.
Y más aún, voy a hablar de los miedos absurdos e irracionales.
Como el miedo a perder algo que te importa.
O alguien demasiado necesario.
Todos hemos tenido alguna vez ese miedo absurdo a contarle algo a nuestros padres, a pedirles permiso para algo que sabes que no te van a dejar cuando, si te paras en frío y lo analizas, ¿qué te van a hacer?
¿Acaso te van a echar de casa? ¿van a dejar de dirigirte la palabra?
No, claro que no.
Pero sin embargo ese miedo absurdo sigue ahí, como una losa que no te deja hacer lo que más deseas.
¿Por qué?
El por qué es eso que yo me llevo cuestionando unos días. Básicamente desde que una mañana me desperté y me dí cuenta de que me importaba una mierda lo que pensaran los demás, de que me daba igual que todos me dijeran que me estaba equivocando solo por hacer lo que de verdad sentía.
Ir en contra de todos solo por el placer de vivir mi vida es lo mejor que he sentido en mucho tiempo.
Así que ahora me dedico a eso, a hacer lo que siento sin preguntar si alguien opinará que está mal, si alguien contará por ahí que Sara está tan loca como para hacer cosas que muchos, a priori, no entienden.
Pero con tus padres es diferente, igual que con las personas que realmente quieres, que de verdad te importan.
No puedes evitar que su opinión te afecte, no puedes mirar para otro lado cuando les escuchas decirte que te equivocas, que cometes un error, incluso cuando no te importe darte de bruces contra el suelo solo por el placer de disfrutar tu vida.
De manera que llevo varios días dándole vueltas a este tema del miedo tonto, del miedo irracional, no a la reprimenda o a las consecuencias.
Dudo que sea miedo a un castigo o algo así.
Es algo mucho más profundo, y sobre todo, doloroso.
Es el miedo más doloroso que existe: el miedo a decepcionar a esa persona que quieres.
El pánico a ver en sus ojos reflejados el dolor, el enfado o incluso, la culpa (muchos padres, por ejemplo, se culpan de los errores de sus hijos)
Y yo creo que es que nadie está preparado para hacer daño a los demás, ni si quiera aunque sepan que se les va a pasar, que en unos meses nadie recordará nada.
Porque ese instante te va a doler.
Y mucho.
Y sé que la gente que te quiere te perdona, te acompaña, incluso cuando no te apoyan o no están de acuerdo.
Pero quizá sea porque ya perdí a personas que prometieron nunca irse.
Porque ya vi el final de muchos "para siempre" que no quiero arriesgarme, no quiero cruzar la línea.
Y estoy decidida a hacerlo, a seguir con mi filosofía de vivir verdaderamente mi vida, sin hacer lo que esperan de mi solo por no llevar la contraria.
Porque si me apetece hacer algo, lo hago. Ya habrá tiempo de arrepentirse después.
Porque todo en esta vida tiene solución salvo la muerte.
Y lo que no tiene solución no merece la pena que te amargue, total, no puedes hacer nada.
Así que creo que voy a echarle valor y por una vez superar mi miedo.
Voy a tomar aire y de paso, alguna decisión.
Porque ya sabéis lo que dicen.
Al miedo, solo se le derrota con recuerdos felices.

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