sábado, 14 de febrero de 2015

Fue solo un segundo, luego desapareció.

Agridulce


Tenía una personalidad eléctrica, capaz de iluminarlo todo incluso cuando te encontrabas en la más profunda oscuridad.

Era capaz de paralizarte con una sola palabra
y a la vez darte la vida con un silencio.

Podía hacer vibrar todas tus terminaciones con un simple gesto, y con sus labios fundir todas las luces de la calle.

Había quien decía que iba siempre acompañada del viento y que sus enfados nada envidiaban a las tormentas.

Ella era todo un huracán de sentimientos encontrados, recuerdos pasados y premisas futuras.

Incluso algunas hipótesis afirmaban que los que la conocían no eran capaz de verla,
otros que incluso ni existía.

También los hay que la comparan con el café, intensa, pura, amarga y a la vez tan dulce...
Capaz de quitar el sueño si se lo propone.

Era los extremos opuestos.

Era un rayo que caía y luego desaparecía.

Y si la buscabas posiblemente nunca te toparías con ella.

Era el frío y el calor en una misma carne.

Energía en estado puro.
Tan etérea que no se podía tocar.

Capaz de darlo todo y a la vez no ofrecerte nada.

La suerte después de una mala racha
el dolor del esfuerzo



Era exactamente ese punto de seguridad que solo se tiene cuando te atreves a introducirte de lleno en el caos de un corazón herido.



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