lunes, 1 de octubre de 2012

Las palabras se me quedan cortas.

Susúrrame....

Ese es parte del poder de las palabras, no tienen la calidez de un abrazo pero si son capaces de helarte la sangre y dolerte como un puñal; no pueden sustituir un beso pero te pueden hacer desearlo.

Es irónico que yo, que utilizo las palabras como fuente de paz y de exteriozación de mis miedos y sueños reniegue ahora de ellas, pero cuando tu principal fuente de expresión se vuelve contra ti no puedes sino sentirte traicionada y dolida... Os preguntaréis si no sería más fácil sentirme dolida con el dueño de dichas palabras....¡nah!...os equivocáis, siempre es más fácil enfadarte con algo que con alguien. Y así pasa mi vida, entre palabras, hojas, amigos y algunas risas. Y puede que quien lea esto, mi blog, piense que no soy feliz; que mi vida; llena de dolores y algunas decepciones es una mierda, pero no metáis la pata, mi vida es imperfecta, pero es mía y es lo más valioso que tengo; y puede que no escriba sobre los buenos amigos que tengo, sobre su sonrisa que alegra mañanas,  sobre los scouts que me hacen sentir eso que es irreemplazable ni sobre esas personitas que no veo pero que están ahí desde que me levanto hasta que me duermo. Puede que no escriba sobre los millones de pequeños placeres que hacen que mi día a día valga la pena. Pero escribo lo que me sale de dentro.
Y cuando soy feliz no me apetece plasmarlo en un papel, me apetece salir a disfrutarlo.
Porque las cosas buenas no se expresan con palabras, no caben en un puñado de letras.



Las cosas buenas se expresan con sonrisas y caricias.

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