Ese momento en el que te das cuenta de que estás enganchada a algo...o a alguien.
A lo largo de todo este tiempo, de todos estos inviernos sola bajo la manta frente a la televisión he estado buscando mi gran defecto, esa esquina rota que impide a la pieza del puzzle encajar.
De todos mis defectos creo que el que más me frena, es sin duda, junto con mi inexistente autoestima y confianza esa capacidad que tengo para volverme dependiente de los demás.
No es una dependencia de las que te hablan en el instituto o de las que te protegen tus padres desde pequeñito; es algo peor.
Es esa necesidad de algunas personas. Ese dolor desgarrador que te atraviesa cuando te vuelves invisible...
Y no digo que esté sola, que va. Puedo decir con orgullo que tengo muchos amigos pero...no es solo eso.
Ahora no os hablo del amor, ese gran invento de las tiendas y de los libros para vender mucho más.
Nah, ahora me refiero a cuando alguien se vuelve necesario; y le hablas, quedas, lo veas y siempre tienes ganas de más. Pero llega un momento en el que te das cuenta de que corres sola, que esa persona se ha quedado atrás, que has abusado y se ha cansado de ti y entonces retrocedes, preocupada, le agarras de la mano y piensas que tu puedes tirar por los dos.
Hace tiempo me dijeron que una persona podía tirar sola de una relación si creía en ella ..gracioso es que te digan eso y meses después ni hables con esa persona...pero no quiero hablar de batallas perdidas, no.
Quiero hablar de lo insoportable que es ser dependiente de los demás. Necesitas sus saludos, sus risas, sus preocupaciones y cuando no los tienes llamas su atención, les hablas, te vuelves pesada y te entra el miedo.
Seamos sinceros siempre es mejor tener un poquito de algo que abusar y quedarte sin nada.
Y debo admitir que yo tengo miedo de abusar y quedarme sin nada. Y hago como que no pasa nada, tiro sola de muchas relaciones y de otras que ni siquiera son relaciones, pero de noche, cuando no me veo las palmas de las manos y todo está en silencio me pregunto una y otra vez: si me fuera de vuestras vidas,¿ lo notaríais? posiblemente no, seguiríais como si nada y meses más tarde os acordaríais de que un día fuimos amigos.
Y luego esta eso, lo que no tiene nombre. No tiene nombre, ni futuro, ni solución. Y tiraría encantada de la vida por los dos...pero no hay nada de lo que tirar.
Y quizá la dependencia más dolorosa sea esa, en la que te vueles adicto de algo que no tienes, de alguien a quien no consigues.
Pero me he cansado, ya va siendo hora de aprender a vivir sola, sin necesidad de nadie.
Sin tu necesidad.

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