viernes, 13 de septiembre de 2013

El corazon se estremece

Como la cometa que ves alejarse

Es triste asumir que no tendrás 11 años y te llegará tu carta para ir a Hogwarts, que a los 12 no tendrás que elegir tu primer pokémon y que a los 13 no descubrirás que tienes poderes mágicos.
Y es que duele saber que ya no te despertarás un día y podrás volar, o ser la mejor ninja de tu promoción, o una espía envidiable.
Saber que los chicos no son en verdad dragones ni magos. Saber que posiblemente jamás te enfrentarás a nadie en un combate a muerte con espadas y que no podrás respirar debajo del agua como si tal cosa.

Que no podrás ser invisible, mover objetos con la mente ni viajar en el tiempo.

Que lo máximo a lo que aspiras es a un truco de magia barato, una clase de kendo o un amor un poco más pasteloso de lo normal.

Que las únicas aventuras que vivirás serán desde tu sofá a salvo y con un libro en el regazo.

Que no existen varitas mágicas, ni estelas ni libros de conjuros.

Dicen que cuando te acuestas y una parte de ti llora por todas esas aventuras que no viviras es que te haces mayor...


Que empiezas a entender que la vida no es lo que te pensabas






Y que la única magia que existe, se esconde en cada palabra, cada página y en cada capitulo.

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