En el coche, en algún punto entre mi pasado y mi futuro.
Dejar el instituto, dejar mi casa, dejar a mis amigos...
Y aquí estoy, escribiendo esto mientras voy en el coche, mientras peleo con mis recuerdos con el aleatorio del reproductor que parece que se ha propuesto que al final del viaje no sea capaz de ponerme en pie.
Ahora toca mirar un nuevo techo cada noche desde mis cálidas mantas, toca pasearme por otras habitaciones mientras me lavo los dientes y pasar nuevas horas sentada en otra silla.
Siempre me han gustado los nuevos comienzos, los he visto como nuevas oportunidades.
Poder olvidar a quien te hizo daño.
Pero también a quien te hizo reír.
Dejar atrás las calles que recorrer con el fresco de la noche
Esas que a veces te vieron fracasar
¿Y si lo mejor está por venir?
¿Lo mejor? ¿Ya olvidaste esos momentos de reir hasta que te duela la barriga? ¿Ya olvidaste esas noches que solo tu conservas?¿Ya olvidaste los logros y victorias? ¿qué hay de todo eso? ¿Qué hay de los que no merecen quedar atrás, de todos esos ''mañana me levanto temprano y estudio'' de los ''el lunes me pongo en serio con la dieta'' y los '' 5 minutos más y me acuesto''
¿Acaso no habrá más?
Yo no pido borrón y cuenta nueva, solo pido que los recuerdos no duelan, que la vida no sea muy guarra y lo que venga no sea peor.
Pero es que la felicidad no está encerrada en las cuatro paredes que he dejado atrás.
La felicidad está en cada segundo que he pensado que la vida no podía ser más perfecta.
Está en cada abrazo, en cada día de clase que deseado que no termine; incluso está en cada te quiero, aunque el tiempo los emborronara un poco.
Que atrás dejas tu casa, no tu vida.
Todos dejamos un poquito de nosotros en cada sitio que llamamos hogar.
Y aunque no me da miedo lo que venga ahora y aunque los cambios sean buenos.
En el fondo no puedo negarme que si algún día vuelvo, sé que nada será igual

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