domingo, 2 de marzo de 2014

Curioso

Perdida en la inmensidad de un sentimiento...

Hay cosas que por mucho tiempo que pasen siempre te sorprenden, siempre te dejan esa misma sensación en la boca del estómago, esas ganas de más.

Esa sonrisa sincera en los labios.

Y eso que han pasado 9 años.

Nueve años ya....cómo te cambia la vida en nueve años, la de cosas que te pueden ocurrir en todo ese tiempo, lo mucho que puedes crecer.

Y sin embargo, incluso después de tantas hojas de calendario arrancadas sigo volviendo de las acampadas con ese cansancio tras hacer algo que te encanta, con ese deseo querer más,

Esa sensación no querer volver al mundo real ya que supone que te exploten esa pequeña burbuja de felicidad personal.

Y es que debo admitir que me sigo sorprendiendo de como puedes estar muchísimo tiempo sin ver a una persona y que cuando te la encuentres todo siga igual, volver a revivir esos recuerdos juntos y reírte de lo que ya te reíste una vez.

Contar las mismas historias una y otra vez y que sea como la primera.

Y puede que ya no sea una niña, que hace tiempo que deje de ser tropera y que incluso atrás dejé los comandos pero hay algo que siempre está ahí, ese sentimiento que solo unos pocos tenemos el placer de compartir.

Porque debo admitir que aún me sigo fascinando con todo esto.
Que aún hay algo que me emociona cada vez que cantamos la canción de la despedida.


Porque siempre es verdad que "no es más que un hasta luego, que no es más que un simple adiós"


Y eso,



Para mi es magia.

1 comentario:

  1. Esa canción tiene una magia poderosísima. Una que por un momento te hace sentir que realmente una energía recorre el círculo, de brazo en brazo, y que puedes sentir a cada persona del círculo en el pecho. Y no quieres que nadie quede sin conectar, porque no sabes cuándo volverás a ver a toda esa gente, y en algunos casos, ni siquiera si la volverás a ver; ni quieres tampoco que te distraigan del hechizo haciendo el tonto, o dando empujones a contratiempo. Un hechizo que hace que de repente, y sin ninguna razón aparente, sea importantísimo gritar el lema con muchísima más fuerza que en cualquier formación con otros grupos, donde haya gente escuchando y haya que quedar bien. La magia del Auld Lang Syne que celebra los viejos tiempos para conjurar la llegada de nuevos aún más felices, para augurarlos y darnos la esperanza de mantenernos unidos; y el grito de cierre final como recordatorio de quiénes somos, para que no se nos olvide seguir siéndolo en el tiempo que media hasta que nos volvamos a ver. Comparte, siente, llora, sonríe, dame un abrazo ahora, y prométeme otro para mañana.

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