sábado, 8 de abril de 2017

No solo en Murcia hay sequía

No todas las jaulas tienen barrotes


No hay peor augurio que el tener ganas de escribir.
ya sabéis lo que significa.


He leído muchas veces que las víctimas de algunas depresiones, problemas mentales, anorexia etc, muchas veces afirmaban que su cabeza se dividía en dos partes: la buena y "el monstruo", "la oscuridad" o como lo quieras llamar.


Supongo que si yo tuviera que dividirme en dos partes la cosa quedaría así: por una lado la parte racional y por otro la irracional.

Espera que os las presento.


La parte racional es la que hace que cuando me suene el despertador y este cómodamente acostada con mi tierno gato encima muriendo de amor, en lugar de posponer la alarma me levante para ser una mujer de provecho. Es la que me dice que me acepte como soy, que si no me quieren el problema es de los demás. Es la que me recuerda a gritos que sabemos que cuando llegue junio todo estará entregado en fecha, que sabemos que llegaremos. También es la que no le gustan los donuts y te dice que beber tanto trae problemas y que no hable con nadie después de ver una película.

Por otro lado, tenemos la parte irracional. Ella me dice que la ilusión a kilómetros también merece la pena. Que salir a correr hoy no me va a cambiar la vida y que venga "cinco minutitos más y nos levantamos". Pero también es la que me dice que el problema lo tengo yo, no la sociedad. Que la que está rota soy yo. Es la que me empuja a querer acostarme a todas horas con el pretexto de "estoy muy cansada, me merezco un descanso". Es la que me susurra que me voy a quedar fuera si no voy, que nada va a cambiar y que no va a salir bien. La que me dice que no me peine ni me vista, total, hoy tampoco voy a ver a nadie.

¿Que con cuál me quedo de las dos?

La vida es demasiado corta para ser racional todo el tiempo, pero también lo es para estar todo el día dentro de la cama llorando y posponiendo la alarma.

Digamos que yo era muy feliz con mi punto medio.

Pero al final todo se reduce al tiempo,
el tiempo que pierdes,
el que malgastas,
el que ya no vuelve....

Y es curioso porque hace 23 días que el reloj se me quedo sin pilas.

Pero algo que también es muy de depresivas, de series de televisión y de libros es la ducha.

Esas veces que el protagonista se mete en la ducha, te ponen un primer plano de su cara dramática, con música de Alex Ubago de fondo mientras empieza a llorar.

Esas mujeres deprimidas cuyas madres obligan a tomar un baño y que cuando salen todas limpias y arregladas tienen la vida resuelta.

Esos hombres que esperan que por el sumidero se escape su matrimonio fallido.

A mi me gustan mucho las duchas de agua caliente,
muy caliente.

Me hacen expresar con palabras lo que se ahoga en mi cabeza.

De alguna forma lavo mis heridas y relajo la tensión de la lucha interna.

Y es que no hay peor dolor que el de saber de manera racional que estás sufriendo irracionalmente.



Antes tenia en la pared de una de mis últimas 5 habitaciones una frase que decía algo así como "el dolor es inevitable, el sufirmiento es opcional".

Me encanta la moda esta de las frases profundas de azucarillo de bar de mala muerte.



Pero realmente no le deseo a nadie que tenga la capacidad de analizarse desde fuera.
Es realmente agotador ver que eres idiota pero no cambiarlo.

Ser capaz de asumir que no tienes razones, que no deberías, que sabes que pasará.
Y aún así pasarlo mal.




Quedarte acostada en la cama, ignorando al mundo, con música blandita de fondo.
Quién sabe, tal vez el disco de Operación Triunfo versión Disney.


Yo ya lo he escuchado dos veces entero esta semana.


O una de funambulista,

Esa que dice:

"Y si al dormir, sueño...







Ven hasta aquí, sálvame tú
ponte a reír, prende la luz"



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