miércoles, 6 de junio de 2012

Nada sin ellos.

Puede que no tenga el novio perfecto, que ni siquiera tenga un novio. Puede que mi salud no sea todo lo buena que me gustaría que fuera. Puede que no tenga un cuerpo de portada de revista y puede que las cosas no siempre me salen como me gustaría pero sin duda tengo algo que vale mucho más que todo eso: los tengo a ellos.
A algunos los tengo tan cerca que si pego un grito desde mi ventana posiblemente me oigan desde su casa, y otros están tan lejos que me podría dejar la garganta gritando y no serviría de nada.
Pero todos, absolutamente todos son los causantes de mi felicidad, de mis  momentos de histeria máxima, de paverio supremo y de risas hasta quedarse sin aire.
A menudo no los valoro, me enfado con ellos y muchas veces me gustaría estamparlos contra una pared, pero en el fondo sé que no soy nada sin ellos.
Porque están ahí, cuando estoy mal para animarme y cuando estoy bien para disfrutar la vida conmigo.
Desde el primer rayo de la mañana hasta bien entrada la noche, en verano, inverno, primavera y otoño.
Ya sean vacaciones o la peor semana de exámenes de la historia. Y son ellos, con sus sonrisas, sus mensajes, sus tonterías, sus comentarios frikis o su manera de hacerme ver la realidad los que me sirven de apoyo.
Y es cierto que últimamente he estado muy borde y un poco perdida, pero junio ya está aquí y con él las vacaciones.
Por delante me esperan 3 meses de risas, chapuzones, fotos, mucho mucho andar, abrazos muy esperados y reencuentros que merecen la pena. Y sé que va a ser perfecto, o mejor dicho imperfectamente perfecto, como mi vida, como esas personas que se merecen lo mejor.
Y puede que no tenga el novio perfecto, que no me salgan las cosas bien  y que mi salud sea un patata pero los tengo a ellos.

Y con eso, a mi, me basta y me sobra 

No hay comentarios:

Publicar un comentario