martes, 8 de enero de 2013
Un 90% de mi
¡Siempre Alerta!
Después de todas las entradas que he hecho en este blog supongo que ya era hora de hacer una dedicada, no he dedicado de manera directa una entrada a nadie, al menos no a una sola persona.
Pero hoy me parece el día perfecto, y sé que debería estar estudiando en estos momentos, mientras escribo esto, pero supongo que es un compromiso que tengo conmigo misma el escribir estas palabras.
Muchos de vosotros (la mayoría, por desgracia) no las entenderéis, pero hace tiempo que dejé de escribir para que me lean.
Hace apenas unos minutos he descubierto que hoy hace 72 años que murió Baden Powell, muchos no sabréis quién es....lo siento por vosotros entonces, pero para mi es de las personas que sin duda más ha cambiado mi vida ¿cómo? os preguntaréis ya que cuando yo nací el hacía ya tiempo que había muerto.
Pues este hombre, fue el creador del movimiento scout.
No espero que lo entendáis, tampoco me importa lo que penséis de nosotros ni mucho menos.
Pero tengo claro que sin duda, si tuviera que elegir un solo adjetivo que me definiera, una sola palabra que dijera más cosas de mi diría que soy scout.
Y es que ser scout es un sentimiento. Es algo que no se puede expresar con palabras, ni con fotos, en realidad es algo muy difícil incluso de definir. Supongo que como todas las grandes cosas.
Hace 6 años que entré en mi grupo scout y ese día no tenía ni idea de cuanto iba a cambiar mi vida, no sabía que un 90% de mi acababa de empezar a formarse.
Y para los de fuera, los que no tenéis la suerte, la fortuna de entenderlo quizás solo son caminatas largas, noches durmiendo helados de frío, juegos sin fuste o un puñado de niñatos que parecen no querer crecer todo el día con el pañuelito al cuello.
Bueno, yo no he venido a convencer a nadie.
Solo sé que me faltan líneas, entradas, blogs y tiempo para expresar lo que son para mi; todas esas personas, esos niños y adultos que forman para mi una segunda familia, todas esas experiencias, recuerdos, imágenes imborrables y sonrisas al lado de los míos. Todo eso y mucho más, mucho, MUCHISIMO más.
Por eso hoy, quería agradecerla a una persona que sé que no va a leer esto porque hace muchos años creara todo esto, hiciera posibles que hoy, millones de personas sientan lo que siento yo ahora.
Muchas gracias. Gracias por todo.
Gracias por ayudarme a ser quien soy.
lunes, 7 de enero de 2013
Las uñas pintadas de lila.
Sumergida
Hace tanto que no escribo que no estoy segura de recordar cómo se hace.
No es que no haya escrito por falta de ganas o de tiempo ¡qué va! es solo que últimamente todo lo que escribía me parecía demasiado deprimente, incluso para mi.
A veces sabemos que las cosas no son tan malas, que hay gente mucho peor. Pero hay algo, quizá el egoísmo, el ser egocéntricos o qué se yo que nos hace que nos den igual los demás, que no seamos capaces de hacer caso de las desgracias ajenas y solo miremos lo nuestro.
Yo solo miro mi ombligo, mi vida, mis cosas y las estúpidas pruebas que la vida me pone supongo que para echarse unas risicas a mi costa.
¿Que qué ha sido de mi vida estos días? Bah nada bueno. O si....
Fiestas, salidas, amigos, scout, dormir mucho, blah blah blah todo eso está muy bien y doy gracias pero hoy por hoy me pesan más las malas que las buenas.
¿Que a qué me refiero?
Pues a lo de siempre, los dolores que vuelven, porque no se pueden ir ¿cómo se van a ir con lo divertido que es amargarme la vida? a las broncas sin fuste, porque sinceramente muchas no tienen ningún fuste. Al tiempo que se me escapa.
Me estoy obsesionando con el tiempo Lo sé
Pero este año es lo que menos tengo y lo que más derrocho.
Ya no duermo bien, no estoy tranquila y lo peor es que no me pasa nada. Bueno, nada tampoco es, nada es algo muy grande y mis cosas son de tamaño medio.
Y yo en realidad no he venido a quejarme, ni ha dejar por escrito mis problemas, nah, para eso ya está twitter. En realidad he venido para dejar constancia de que existo. Si, es una chorrada pero a veces pienso que si no escribo no dejo marca.
Así que esta es mi marca. Punto. Al fin y al cabo es lo que hacemos todo ahora con eso de Internet, contar nuestra vida a gente que no le importa o que tiene tanto tiempo libre como para que le importe.
¿Qué más da?
Tal vez lo único que necesito es desaparecer un poco, dejar de pasearme por estos lugares.
Y tal vez lo haga.
Hace tanto que no escribo que no estoy segura de recordar cómo se hace.
No es que no haya escrito por falta de ganas o de tiempo ¡qué va! es solo que últimamente todo lo que escribía me parecía demasiado deprimente, incluso para mi.
A veces sabemos que las cosas no son tan malas, que hay gente mucho peor. Pero hay algo, quizá el egoísmo, el ser egocéntricos o qué se yo que nos hace que nos den igual los demás, que no seamos capaces de hacer caso de las desgracias ajenas y solo miremos lo nuestro.
Yo solo miro mi ombligo, mi vida, mis cosas y las estúpidas pruebas que la vida me pone supongo que para echarse unas risicas a mi costa.
¿Que qué ha sido de mi vida estos días? Bah nada bueno. O si....
Fiestas, salidas, amigos, scout, dormir mucho, blah blah blah todo eso está muy bien y doy gracias pero hoy por hoy me pesan más las malas que las buenas.
¿Que a qué me refiero?
Pues a lo de siempre, los dolores que vuelven, porque no se pueden ir ¿cómo se van a ir con lo divertido que es amargarme la vida? a las broncas sin fuste, porque sinceramente muchas no tienen ningún fuste. Al tiempo que se me escapa.
Me estoy obsesionando con el tiempo Lo sé
Pero este año es lo que menos tengo y lo que más derrocho.
Ya no duermo bien, no estoy tranquila y lo peor es que no me pasa nada. Bueno, nada tampoco es, nada es algo muy grande y mis cosas son de tamaño medio.
Y yo en realidad no he venido a quejarme, ni ha dejar por escrito mis problemas, nah, para eso ya está twitter. En realidad he venido para dejar constancia de que existo. Si, es una chorrada pero a veces pienso que si no escribo no dejo marca.
Así que esta es mi marca. Punto. Al fin y al cabo es lo que hacemos todo ahora con eso de Internet, contar nuestra vida a gente que no le importa o que tiene tanto tiempo libre como para que le importe.
¿Qué más da?
Tal vez lo único que necesito es desaparecer un poco, dejar de pasearme por estos lugares.
Y tal vez lo haga.
viernes, 21 de diciembre de 2012
En código morse.
Los días pasan en esta absurda carrera a contrarreloj....
Desde el principio sabía que no sería fácil, que no me resultaría agradable, que un día una palabra tuya provocaría una sacudida de felicidad capaz de parar el más fuerte de los huracanes y al día siguiente me trasportaría a la más oscura caverna.
Que las posibilidades eran pocas, que no merecía la pena jugar a ciegas a encontrar la salida de un laberinto.
Y solo pido una señal, eso si, clara, porque en estos tiempos las indirectas están a la orden del día, como los dobles sentidos y las medias verdades. Yo quiero algo claro, imposible de malinterpretar.
No digo que no duela, todo cuchillo tiene su filo pero necesito algo de tu parte, para bien o para mal.
Solo necesito una señal.
Un susurro que me ayude a encontrar la salida de este laberinto
Desde el principio sabía que no sería fácil, que no me resultaría agradable, que un día una palabra tuya provocaría una sacudida de felicidad capaz de parar el más fuerte de los huracanes y al día siguiente me trasportaría a la más oscura caverna.
Que las posibilidades eran pocas, que no merecía la pena jugar a ciegas a encontrar la salida de un laberinto.
Y solo pido una señal, eso si, clara, porque en estos tiempos las indirectas están a la orden del día, como los dobles sentidos y las medias verdades. Yo quiero algo claro, imposible de malinterpretar.
No digo que no duela, todo cuchillo tiene su filo pero necesito algo de tu parte, para bien o para mal.
Solo necesito una señal.
Un susurro que me ayude a encontrar la salida de este laberinto
domingo, 2 de diciembre de 2012
Camuflando miradas, negando sonrisas.
He aprendido a gritar en silencio, a llorar sin lagrimas...
Silencio.
La gente dice que hablo mucho, que escribo demasiado, que exteriorizo mucho, que no pienso cuando digo las cosas. Y yo contesto que sois unos valientes idiotas por pensar eso. Hablo, si, mucho. Pero...
¿Qué esconden mis silencios?
De todo lo que digo al día quizás lo más interesante, la idea más brillante, la palabra más bonita o el comentario más absurdo es el que no digo. El que pasa por mi cabeza y se queda ahí, pendiente de un hilo en mis labios y desaparece en eso que llamamos silencio.
Últimamente me callo muchas cosas, muchos comentarios empapados del peor de mis venenos, muchas bromas que no digo solo porque a mi no me apetece reírme, muchos "me importas demasiado" por no poder decírselo a quien va dirigido, y sobre todo muchos "déjame en paz, no quiero seguir así contigo".
Me hace gracia la gente de mi alrededor, pasamos tanto tiempo juntos y es tan fácil mentirles que me pregunto si de verdad me conocen, supongo que no, supongo que interpreto bien mi papel.
Y luego estás tú, de entre todos los engañados ganas por goleada, ingenuo, sin darte cuenta de que ya no hay nada. Afirmas que no puedo vivir sin ti, no te das cuenta de que ya no andamos juntos, solo recorremos el mismo camino; como cuando vas por la calle en la misma dirección que el resto de las personas, vas al mismo sitio, charlas por el camino pero nada más.
No es como antes. No eres el de antes.
Pero yo tampoco, por suerte me di cuenta de que no debo ser dependiente de ti, que no me haces falta, que tengo gente de sobra que me ayuda, que puedo vivir mi vida sola, que esto lo construyo con mis manos, sin nada más. He tenido que aprender cosas, que enfrentarme a mis miedos y no superarlos.
Pero me da igual, he asumido que la gente se engaña para ser feliz, yo también, por supuesto. He asumido que seguiré haciendo como que no pasa nada. He asumido que algunas amistades son tan intensan que se desgastan por degracía siento que dos de ellas no son las mismas, que me dejan sola. Bueno, no siempre todo puede salir bien, y que las cosas me salgan bien es raro, no voy a abusar de mi suerte.
Por suerte no todo es malo, también tiene sus dosis de pequeños momentos de felicidad.
Por suerte no me haces falta para nada más.
Y nuestros caminos se pueden separar.
Silencio.
La gente dice que hablo mucho, que escribo demasiado, que exteriorizo mucho, que no pienso cuando digo las cosas. Y yo contesto que sois unos valientes idiotas por pensar eso. Hablo, si, mucho. Pero...
¿Qué esconden mis silencios?
De todo lo que digo al día quizás lo más interesante, la idea más brillante, la palabra más bonita o el comentario más absurdo es el que no digo. El que pasa por mi cabeza y se queda ahí, pendiente de un hilo en mis labios y desaparece en eso que llamamos silencio.
Últimamente me callo muchas cosas, muchos comentarios empapados del peor de mis venenos, muchas bromas que no digo solo porque a mi no me apetece reírme, muchos "me importas demasiado" por no poder decírselo a quien va dirigido, y sobre todo muchos "déjame en paz, no quiero seguir así contigo".
Me hace gracia la gente de mi alrededor, pasamos tanto tiempo juntos y es tan fácil mentirles que me pregunto si de verdad me conocen, supongo que no, supongo que interpreto bien mi papel.
Y luego estás tú, de entre todos los engañados ganas por goleada, ingenuo, sin darte cuenta de que ya no hay nada. Afirmas que no puedo vivir sin ti, no te das cuenta de que ya no andamos juntos, solo recorremos el mismo camino; como cuando vas por la calle en la misma dirección que el resto de las personas, vas al mismo sitio, charlas por el camino pero nada más.
No es como antes. No eres el de antes.
Pero yo tampoco, por suerte me di cuenta de que no debo ser dependiente de ti, que no me haces falta, que tengo gente de sobra que me ayuda, que puedo vivir mi vida sola, que esto lo construyo con mis manos, sin nada más. He tenido que aprender cosas, que enfrentarme a mis miedos y no superarlos.
Pero me da igual, he asumido que la gente se engaña para ser feliz, yo también, por supuesto. He asumido que seguiré haciendo como que no pasa nada. He asumido que algunas amistades son tan intensan que se desgastan por degracía siento que dos de ellas no son las mismas, que me dejan sola. Bueno, no siempre todo puede salir bien, y que las cosas me salgan bien es raro, no voy a abusar de mi suerte.
Por suerte no todo es malo, también tiene sus dosis de pequeños momentos de felicidad.
Por suerte no me haces falta para nada más.
Y nuestros caminos se pueden separar.
martes, 23 de octubre de 2012
Y tú, ¿saltarías?
Tal vez exagere, pero vosotros qué sabéis....
Dicen de ese subidón de adrenalina que te produce saltar desde un puente sin más sujeción de una cuerda. De la sensación de libertad que da lanzarte desde un avión con un paracaídas.
Nos hablan de las emociones fuertes, del miedo y de como se te dilatan las pupilas y se te eriza la piel antes de estas actividades que nos ponen ante el peligro. De esa sensación de que te va a estallar el corazón en el pecho.
Yo opino que no hace falta tirarse desde lo más alto para sentir como la adrenalina corre por tus venas.
Yo ya he encontrado quien me erice la piel solo con mirarme, quien hace que me sienta como si saltara al vacío solo con dirigirme un par de palabras. Esa sensación de libertad y felicidad cuando me lo cruzo y ese miedo a que salga mal.
Y es que a mi no me hace falta escalar una montaña sin ningún tipo de medida de seguridad para sentirme viva.
Me sobra con él.
Nada como los amores imposibles como deporte de riesgo.
lunes, 22 de octubre de 2012
Lo importante no es lo que muestro, si no lo que escondo.
Reprimiendo abrazos, callando sonrisas....
Es curioso, todos hablan de lo mismo y para cada uno es distinto. Todos tienen su opinión y en cambio nadie te sabrá explicar en que consiste.
Hablo de eso que está de moda, eso que a algunos les hace que tengan mariposas, otros retortijones de barriga y a otros les va y les viene.
Yo no lo llamo amor, no me gusta, es una palabra que pesa mucho, que impresiona, que es como decir: Sara ten cuidado, es algo fuerte y eso tiene consecuencias.
Nada, nada.
Yo no os hablo ni de mariposas ni de palabras aplastantes.
Hoy vengo a desahogarme, llevo demasiado tiempo reprimiendo, callándome, mirando desde lejos y soñando despierta.
No diré que no me gusta, nah, no os voy a engañar. No me voy a engañar. ¡Me encanta!
Soy masoca, soy imbécil, repetitiva y un poco estúpida; sé que no tengo nada que hacer pero sinceramente, llevaba demasiado tiempo amargada, necesitaba algo por lo que luchar, aunque estuviera perdido de antemano. Una razón por la que decir ''los martes son la misma mierda de siempre, pero al menos le pongo ilusión'' las cosas no cambian, los dolores mejoran pero no desaparecen, los exámenes aumentan y necesito alguna motivación.
Y cuesta, no es fácil, aún no sé si me compensan las sonrisas tontas el tener que pasar por tu lado y no decir nada, y me pregunto si merecen la pena los puntos muertos en las conversaciones, esa frase que sé que pone fin a la conversación, si merece la pena jugármela hablándote todo el rato cuando luego ni te miro.
Puede que si, puede que no.
Y escribo esto mientras hablamos, bueno, mientras hablo yo, tu haces poco, vives ajeno, tal vez eso sea mejor. Tienes muchas cosas en la cabeza y no soy nadie para exigir más, pero no me voy a rendir solo por eso, agotaré todas las posibilidades antes de volver a estar como estaba antes.
No os engaño, vuelvo a ser la tonta que era a los 13 años. Y dime.... ¿merece la pena?
No lo sé. Pero voy a descubrirlo.
Y no podéis culparme por querer equivocarme
Si un error es tal vez lo que necesito para volver a sentirme viva.
Es curioso, todos hablan de lo mismo y para cada uno es distinto. Todos tienen su opinión y en cambio nadie te sabrá explicar en que consiste.
Hablo de eso que está de moda, eso que a algunos les hace que tengan mariposas, otros retortijones de barriga y a otros les va y les viene.
Yo no lo llamo amor, no me gusta, es una palabra que pesa mucho, que impresiona, que es como decir: Sara ten cuidado, es algo fuerte y eso tiene consecuencias.
Nada, nada.
Yo no os hablo ni de mariposas ni de palabras aplastantes.
Hoy vengo a desahogarme, llevo demasiado tiempo reprimiendo, callándome, mirando desde lejos y soñando despierta.
No diré que no me gusta, nah, no os voy a engañar. No me voy a engañar. ¡Me encanta!
Soy masoca, soy imbécil, repetitiva y un poco estúpida; sé que no tengo nada que hacer pero sinceramente, llevaba demasiado tiempo amargada, necesitaba algo por lo que luchar, aunque estuviera perdido de antemano. Una razón por la que decir ''los martes son la misma mierda de siempre, pero al menos le pongo ilusión'' las cosas no cambian, los dolores mejoran pero no desaparecen, los exámenes aumentan y necesito alguna motivación.
Y cuesta, no es fácil, aún no sé si me compensan las sonrisas tontas el tener que pasar por tu lado y no decir nada, y me pregunto si merecen la pena los puntos muertos en las conversaciones, esa frase que sé que pone fin a la conversación, si merece la pena jugármela hablándote todo el rato cuando luego ni te miro.
Puede que si, puede que no.
Y escribo esto mientras hablamos, bueno, mientras hablo yo, tu haces poco, vives ajeno, tal vez eso sea mejor. Tienes muchas cosas en la cabeza y no soy nadie para exigir más, pero no me voy a rendir solo por eso, agotaré todas las posibilidades antes de volver a estar como estaba antes.
No os engaño, vuelvo a ser la tonta que era a los 13 años. Y dime.... ¿merece la pena?
No lo sé. Pero voy a descubrirlo.
Y no podéis culparme por querer equivocarme
Si un error es tal vez lo que necesito para volver a sentirme viva.
lunes, 1 de octubre de 2012
Las palabras se me quedan cortas.
Susúrrame....
Ese es parte del poder de las palabras, no tienen la calidez de un abrazo pero si son capaces de helarte la sangre y dolerte como un puñal; no pueden sustituir un beso pero te pueden hacer desearlo.
Es irónico que yo, que utilizo las palabras como fuente de paz y de exteriozación de mis miedos y sueños reniegue ahora de ellas, pero cuando tu principal fuente de expresión se vuelve contra ti no puedes sino sentirte traicionada y dolida... Os preguntaréis si no sería más fácil sentirme dolida con el dueño de dichas palabras....¡nah!...os equivocáis, siempre es más fácil enfadarte con algo que con alguien. Y así pasa mi vida, entre palabras, hojas, amigos y algunas risas. Y puede que quien lea esto, mi blog, piense que no soy feliz; que mi vida; llena de dolores y algunas decepciones es una mierda, pero no metáis la pata, mi vida es imperfecta, pero es mía y es lo más valioso que tengo; y puede que no escriba sobre los buenos amigos que tengo, sobre su sonrisa que alegra mañanas, sobre los scouts que me hacen sentir eso que es irreemplazable ni sobre esas personitas que no veo pero que están ahí desde que me levanto hasta que me duermo. Puede que no escriba sobre los millones de pequeños placeres que hacen que mi día a día valga la pena. Pero escribo lo que me sale de dentro.
Y cuando soy feliz no me apetece plasmarlo en un papel, me apetece salir a disfrutarlo.
Porque las cosas buenas no se expresan con palabras, no caben en un puñado de letras.
Las cosas buenas se expresan con sonrisas y caricias.
Ese es parte del poder de las palabras, no tienen la calidez de un abrazo pero si son capaces de helarte la sangre y dolerte como un puñal; no pueden sustituir un beso pero te pueden hacer desearlo.
Es irónico que yo, que utilizo las palabras como fuente de paz y de exteriozación de mis miedos y sueños reniegue ahora de ellas, pero cuando tu principal fuente de expresión se vuelve contra ti no puedes sino sentirte traicionada y dolida... Os preguntaréis si no sería más fácil sentirme dolida con el dueño de dichas palabras....¡nah!...os equivocáis, siempre es más fácil enfadarte con algo que con alguien. Y así pasa mi vida, entre palabras, hojas, amigos y algunas risas. Y puede que quien lea esto, mi blog, piense que no soy feliz; que mi vida; llena de dolores y algunas decepciones es una mierda, pero no metáis la pata, mi vida es imperfecta, pero es mía y es lo más valioso que tengo; y puede que no escriba sobre los buenos amigos que tengo, sobre su sonrisa que alegra mañanas, sobre los scouts que me hacen sentir eso que es irreemplazable ni sobre esas personitas que no veo pero que están ahí desde que me levanto hasta que me duermo. Puede que no escriba sobre los millones de pequeños placeres que hacen que mi día a día valga la pena. Pero escribo lo que me sale de dentro.
Y cuando soy feliz no me apetece plasmarlo en un papel, me apetece salir a disfrutarlo.
Porque las cosas buenas no se expresan con palabras, no caben en un puñado de letras.
Las cosas buenas se expresan con sonrisas y caricias.
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