Más aquí que allí.
No entiendo a la gente esa que echa de menos de lejos, así como en bajito, como de puertas para dentro.
Yo cuando echo de menos lo hago a gritos y con un cartel con letras de neón que dice "vuelve"
No entiendo a la gente que ama mucho en poco tiempo, que se le gastan los besos.
Gente que no les duele recordar.
No entiendo esas parejas que exprimen las relaciones, como si las pagaran por horas.
Amor de saldo es lo que parece.
No entiendo a la gente que te mira de lejos y te ignora cuando le rozas.
No soporto la indiferencia ni el frío azul de la conveniencia.
No entiendo la vida.
No entiendo por qué se le teme a la muerte si lo difícil es el ahora; por qué esperamos el mañana.
Esa gente que no capta las señales, que parece que no notan nada, que parecen ciegos de los sentimientos que provocan en los demás.
Y es que creo que quiero hasta con la mirada.
Esa que tu no controlas,
esa que consideras despistada.
Y es que no entiendo la vida.
Ni a los que echan de menos en bajito
Ni a los que aman rápido y al contado
Ni a los que no lloran al pasado.
Yo solo sé que todos hablando de lo genial que es el cielo.
Pero yo prefiero aspirar a estar entre tus brazos
lunes, 13 de octubre de 2014
domingo, 31 de agosto de 2014
Parlons des yeux
Tenía la piel bronceada de quien no teme al sol y a ratos se pelea con la luna.
No sabía nada de poesía pero apagaba el mundo con su sonrisa.
No tenía las piernas excesivamente largas, aunque podías perderte en ellas buscando un nuevo amanecer.
En su ombligo escondía mil sueños no cumplidos y con sus dedos ansiaba tocar una sinfonía en las vertebras de tu espalda.
Sus pies habían soportado caminos inexplorados, más salvajes que los que sus labios soñaban recorrer.
Tenía la frescura en las palabras de quien dice lo que piensa y quien solo piensa en colores.
En sus caderas se escondían acordes aún por descubrir
Y en su cuello se encontraban curvas peligrosas con las que te podías ver de frente con la muerte.
Y sus ojos....
Sus ojos mundanos estaban aún llenos de ilusiones y de historias por vivir
Lo que pasa es que todavía nadie se había fijado en ellos.
No sabía nada de poesía pero apagaba el mundo con su sonrisa.
No tenía las piernas excesivamente largas, aunque podías perderte en ellas buscando un nuevo amanecer.
En su ombligo escondía mil sueños no cumplidos y con sus dedos ansiaba tocar una sinfonía en las vertebras de tu espalda.
Sus pies habían soportado caminos inexplorados, más salvajes que los que sus labios soñaban recorrer.
Tenía la frescura en las palabras de quien dice lo que piensa y quien solo piensa en colores.
En sus caderas se escondían acordes aún por descubrir
Y en su cuello se encontraban curvas peligrosas con las que te podías ver de frente con la muerte.
Y sus ojos....
Sus ojos mundanos estaban aún llenos de ilusiones y de historias por vivir
Lo que pasa es que todavía nadie se había fijado en ellos.
miércoles, 23 de julio de 2014
Mirando hacia delante.
No siempre lo que buscamos está al final de un recorrido
¿Sabéis?
Todos deberíamos tener objetivos en la vida, algo por lo que luchar, pero ese algo no debe ser nunca otra persona. Sino estarás dejando tu felicidad y capacidad de logro en las manos de otro.
Planteate tu vida, párate un momento y pregúntate si haces lo que te gusta, si estudias/trabajas en lo que te gusta, si cuando te miras al espejo eres lo que esperabas de ti.
Y si la respuesta es un no.
¡CÁMBIALO!
Atrévete a cambiar lo que no te gusta, a salir de tu burbuja de seguridad y monotonía.
Atrévete a ponerte esa ropa que alguien que no eres tú te dijo que te quedaba mal.
Aprende a tocar el piano, la guitarra, la bandurria o lo que siempre te haya gustado.
Retoma tus clases de baile, de fútbol, de natación...de lo que fuera que te hiciera feliz en su momento.
Mándalo todo a la mierda y tira todo lo que conoces a la basura si hace falta para empezar de cero.
Aléjate de quién no te hace feliz y no te demuestra nada.
Deja atrás lo que te impida seguir adelante.
Ten agallas de vivir tu vida, de ser tú mismo.
Porque nadie lo va a ser por ti, porque nunca te arrepientes de seguir tus sueños, incluso aunque tengas que arrasar con todo por ellos.
Es tu vida.
Deja de intentar demostrarle las cosas a los demás, a tus padres, a tu jefe, a tus profesores, a quien sea.
Empieza a demostrarte a ti mismo.
Lanza los dado y avanza las casillas que te de la gana porque son tus reglas.
Porque solo tenemos una vida.
Y tu eliges qué narices haces con ella.
¿Sabéis?
Todos deberíamos tener objetivos en la vida, algo por lo que luchar, pero ese algo no debe ser nunca otra persona. Sino estarás dejando tu felicidad y capacidad de logro en las manos de otro.
Planteate tu vida, párate un momento y pregúntate si haces lo que te gusta, si estudias/trabajas en lo que te gusta, si cuando te miras al espejo eres lo que esperabas de ti.
Y si la respuesta es un no.
¡CÁMBIALO!
Atrévete a cambiar lo que no te gusta, a salir de tu burbuja de seguridad y monotonía.
Atrévete a ponerte esa ropa que alguien que no eres tú te dijo que te quedaba mal.
Aprende a tocar el piano, la guitarra, la bandurria o lo que siempre te haya gustado.
Retoma tus clases de baile, de fútbol, de natación...de lo que fuera que te hiciera feliz en su momento.
Mándalo todo a la mierda y tira todo lo que conoces a la basura si hace falta para empezar de cero.
Aléjate de quién no te hace feliz y no te demuestra nada.
Deja atrás lo que te impida seguir adelante.
Ten agallas de vivir tu vida, de ser tú mismo.
Porque nadie lo va a ser por ti, porque nunca te arrepientes de seguir tus sueños, incluso aunque tengas que arrasar con todo por ellos.
Es tu vida.
Deja de intentar demostrarle las cosas a los demás, a tus padres, a tu jefe, a tus profesores, a quien sea.
Empieza a demostrarte a ti mismo.
Lanza los dado y avanza las casillas que te de la gana porque son tus reglas.
Porque solo tenemos una vida.
Y tu eliges qué narices haces con ella.
jueves, 17 de julio de 2014
Declaración de una calurosa tarde de verano.
Dicen que las cosas importantes tienes que gritarlas a los cuatro vientos
Aunque posiblemente si yo me asomara a la terraza y gritara todo esto solo conseguiría una bronca de mi madre y asustar a los guiris que están tomándose el helaico en la terraza de abajo.
Así que supongo que esta es mi forma de declararme.
Esta es la manera en la que yo grito al mundo que estoy realmente cansada. (O hasta el toto si no nos queremos poner poéticos)
Me quiero declarar.
Quiero declararme absolutamente en contra de esta absurda sociedad (un poco fuerte la declaración, mira que toda la sociedad es mucha gente)
Me declaro en contra de esa belleza preestablecida que dice que esa chica es más guapa que yo por tener una talla 36, que unos ojos azules son más especiales que los míos que son marrones, que mis piernas no son lo suficientemente sexys porque no miden más de un metro....
O sea que yo me tengo que odiar porque alguien ha decidido que ahora el canon de belleza es ese.
Alguien ha decidido que yo tengo que envidiar los cuerpos de las demás y sentirme mal conmigo misma porque sí.
Quiero decir, que como no tengo cosas en las que pensar, encima me tengo que preocupar porque entre en el canon que se ha decidido.
Pues a mi que me lo expliquen.
Que venga alguien y me diga "mira, una chica que se mata de hambre para poder entrar en una 36 es más guapa que tu por esto, esto y esto.
Esa chica que cuando sale con sus amigas se priva de tomarse su helado favorito para que no le vaya a las cartucheras tienes más fuerza de voluntad que tu por tal tal tal y tal"
Que me lo expliquen, si yo cuando me explican las cosas las entiendo, pero como aún nadie ha sabido justificarme porque esa obsesión absurda por que las chicas de las revistas (que me rio yo de la naturalidad de esas tías) son más guapas que yo y no lo entiendo.
Y mientras seguiré en contra.
Porque me parece una idiotez que las gordas no puedan llevar leggins, que las planas no puedan llevar camisetas con escote, que las rastas estén mal vistas, que los tatuajes quiten oportunidades o que tengas que echarte tres kilos de nocilla en la cara para ir "maquillada" y "guapa"
Los chicos dicen que les gustan las chicas naturales y que sin ser perfectas no tienen complejos.
Ya claro, me rio en tu cara.
(Ojo, no busco generalizar, ni digo que para una relación seria no le quites importancia al físico pero por favor dejemos de hipocresías)
Porque ahora resulta que si no tienes una sonrisa blanca y perfecta no puedes sonreir.
Si no tienes una 90-60-90 no puedes llevar vestidos ajustados.
O si eres muy alta no puedes ponerte tacones.
¿Por qué?
Yo os diré por qué.
Simplemente porque desde pequeños nos bombardean con los estereotipos de belleza, nos lavan el cerebro con campañas publicitarias, anuncios, tallas, maniquís.....y nos vuelven idiotas capaces de provocar el odio propio y el desprecio de los demás.
Y sé que escribir todo esto no sirve de nada.
Ni siquiera aunque lo declarara a voz en grito.
Porque no puedes ir contra todos, porque por muy a gusto que te sientas todo se puede desmoronar con un simple comentario, porque por mucho que digamos a nadie le da igual lo que piensen los demás.
Porque por muy guapa que tu te sientas, el mundo no hará más que buscarte más complejos, buscar algo con lo que hundirte.
Y si no es tu peso será tu nariz, tu frente, tus tetas o tus orejas.
Porque siempre encontraran algo con lo que hacerte daño.
Porque nadie es perfecto.
Y al parecer, a esta estúpida sociedad le cuesta entender que la belleza no es perfecta.
Aunque posiblemente si yo me asomara a la terraza y gritara todo esto solo conseguiría una bronca de mi madre y asustar a los guiris que están tomándose el helaico en la terraza de abajo.
Así que supongo que esta es mi forma de declararme.
Esta es la manera en la que yo grito al mundo que estoy realmente cansada. (O hasta el toto si no nos queremos poner poéticos)
Me quiero declarar.
Quiero declararme absolutamente en contra de esta absurda sociedad (un poco fuerte la declaración, mira que toda la sociedad es mucha gente)
Me declaro en contra de esa belleza preestablecida que dice que esa chica es más guapa que yo por tener una talla 36, que unos ojos azules son más especiales que los míos que son marrones, que mis piernas no son lo suficientemente sexys porque no miden más de un metro....
O sea que yo me tengo que odiar porque alguien ha decidido que ahora el canon de belleza es ese.
Alguien ha decidido que yo tengo que envidiar los cuerpos de las demás y sentirme mal conmigo misma porque sí.
Quiero decir, que como no tengo cosas en las que pensar, encima me tengo que preocupar porque entre en el canon que se ha decidido.
Pues a mi que me lo expliquen.
Que venga alguien y me diga "mira, una chica que se mata de hambre para poder entrar en una 36 es más guapa que tu por esto, esto y esto.
Esa chica que cuando sale con sus amigas se priva de tomarse su helado favorito para que no le vaya a las cartucheras tienes más fuerza de voluntad que tu por tal tal tal y tal"
Que me lo expliquen, si yo cuando me explican las cosas las entiendo, pero como aún nadie ha sabido justificarme porque esa obsesión absurda por que las chicas de las revistas (que me rio yo de la naturalidad de esas tías) son más guapas que yo y no lo entiendo.
Y mientras seguiré en contra.
Porque me parece una idiotez que las gordas no puedan llevar leggins, que las planas no puedan llevar camisetas con escote, que las rastas estén mal vistas, que los tatuajes quiten oportunidades o que tengas que echarte tres kilos de nocilla en la cara para ir "maquillada" y "guapa"
Los chicos dicen que les gustan las chicas naturales y que sin ser perfectas no tienen complejos.
Ya claro, me rio en tu cara.
(Ojo, no busco generalizar, ni digo que para una relación seria no le quites importancia al físico pero por favor dejemos de hipocresías)
Porque ahora resulta que si no tienes una sonrisa blanca y perfecta no puedes sonreir.
Si no tienes una 90-60-90 no puedes llevar vestidos ajustados.
O si eres muy alta no puedes ponerte tacones.
¿Por qué?
Yo os diré por qué.
Simplemente porque desde pequeños nos bombardean con los estereotipos de belleza, nos lavan el cerebro con campañas publicitarias, anuncios, tallas, maniquís.....y nos vuelven idiotas capaces de provocar el odio propio y el desprecio de los demás.
Y sé que escribir todo esto no sirve de nada.
Ni siquiera aunque lo declarara a voz en grito.
Porque no puedes ir contra todos, porque por muy a gusto que te sientas todo se puede desmoronar con un simple comentario, porque por mucho que digamos a nadie le da igual lo que piensen los demás.
Porque por muy guapa que tu te sientas, el mundo no hará más que buscarte más complejos, buscar algo con lo que hundirte.
Y si no es tu peso será tu nariz, tu frente, tus tetas o tus orejas.
Porque siempre encontraran algo con lo que hacerte daño.
Porque nadie es perfecto.
Y al parecer, a esta estúpida sociedad le cuesta entender que la belleza no es perfecta.
domingo, 29 de junio de 2014
La marca del sol.
Estos días he pensado mucho y me ha dado miedo el resultado.
Últimamente me siento mucho como mi yo pelirrojo de ojos color coca-cola de hace algún tiempo, la que hacía lo que quería en cualquier momento y la que podía cumplir cualquier sueño por loco que pareciera.
Y no sé si será culpa de pasarme el día viendo cosas ñoñas, de leerme dos libros en una semana o que últimamente estoy melancólica recordando mis buenos momentos.
O a lo mejor es porque simplemente me he cansado de estar siempre indiferente de la vida y me apetece cambiar.
Con deciros que llevo dos días incapaz de dormir la siesta ya os digo como ha cambiado mi vida.
Y es que la gente tiene razón con eso de que se nos pasa la vida mientras damos largas a la felicidad.
Me he cansado de esperar para ser feliz, de dejarlo para el fin de semana, para cuando termine los exámenes o para cuando tengo un novio guapísimo con el que pasar las horas muertas.
Así que ahora que ya no tengo excusas, que no puedo culpar a la falta de tiempo, la falta de sueño o la falta de ganas. Va siendo hora de que me ponga en serio con mis sueños.
De que saque todas las fuerzas que tengo escondidas y empiece a ser realista y termine con eso de dejar pasar la vida.
Voy a cumplir mis objetivos, voy a vivir la vida que quiero por el simple hecho de que es absurdo no hacerlo.
Porque pensamos que la felicidad depende de la suerte.
Cuando vemos a alguien que ha conseguido un objetivo nos dedicamos a decir "vaya que afortunado es tal que ha conseguido esto, que suerte tiene" o "jo, que envidia noséquién que ha logrado eso que yo también quiero"
¡Y UNA MIERDA!
Constéstame a una cosa: si él lo ha conseguido, ¿por qué no lo vas a conseguir tú?
¿Qué tienen los que te rodean para ser feliz que tu no tengas?
Oh, ya te respondo yo: fuerzas, ganas, determinación, ideas claras....
¿acaso no puedes tener tú todo eso?
O qué esperas, que mañana te levantes y tengas el cuerpo que deseas, el chico de tus sueños en la puerta, el trabajo que querías y las notas que ni imaginabas porque el hada de los dientes te lo ha dado.
Por favor deja de ponerte excusas y empieza a luchar por lo que quieres.
Que a mi me da igual. Que cada uno tiene bastante con luchar con sus demonios, con enfrentarse a su propio espejo y con pelearse con su vida.
Solo te voy a preguntar una cosa más:
¿Es esta la vida que quieres?
Si la respuesta es no. Creo que tienes un serio problema que solo tú puedes solucionar.
Últimamente me siento mucho como mi yo pelirrojo de ojos color coca-cola de hace algún tiempo, la que hacía lo que quería en cualquier momento y la que podía cumplir cualquier sueño por loco que pareciera.
Y no sé si será culpa de pasarme el día viendo cosas ñoñas, de leerme dos libros en una semana o que últimamente estoy melancólica recordando mis buenos momentos.
O a lo mejor es porque simplemente me he cansado de estar siempre indiferente de la vida y me apetece cambiar.
Con deciros que llevo dos días incapaz de dormir la siesta ya os digo como ha cambiado mi vida.
Y es que la gente tiene razón con eso de que se nos pasa la vida mientras damos largas a la felicidad.
Me he cansado de esperar para ser feliz, de dejarlo para el fin de semana, para cuando termine los exámenes o para cuando tengo un novio guapísimo con el que pasar las horas muertas.
Así que ahora que ya no tengo excusas, que no puedo culpar a la falta de tiempo, la falta de sueño o la falta de ganas. Va siendo hora de que me ponga en serio con mis sueños.
De que saque todas las fuerzas que tengo escondidas y empiece a ser realista y termine con eso de dejar pasar la vida.
Voy a cumplir mis objetivos, voy a vivir la vida que quiero por el simple hecho de que es absurdo no hacerlo.
Porque pensamos que la felicidad depende de la suerte.
Cuando vemos a alguien que ha conseguido un objetivo nos dedicamos a decir "vaya que afortunado es tal que ha conseguido esto, que suerte tiene" o "jo, que envidia noséquién que ha logrado eso que yo también quiero"
¡Y UNA MIERDA!
Constéstame a una cosa: si él lo ha conseguido, ¿por qué no lo vas a conseguir tú?
¿Qué tienen los que te rodean para ser feliz que tu no tengas?
Oh, ya te respondo yo: fuerzas, ganas, determinación, ideas claras....
¿acaso no puedes tener tú todo eso?
O qué esperas, que mañana te levantes y tengas el cuerpo que deseas, el chico de tus sueños en la puerta, el trabajo que querías y las notas que ni imaginabas porque el hada de los dientes te lo ha dado.
Por favor deja de ponerte excusas y empieza a luchar por lo que quieres.
Que a mi me da igual. Que cada uno tiene bastante con luchar con sus demonios, con enfrentarse a su propio espejo y con pelearse con su vida.
Solo te voy a preguntar una cosa más:
¿Es esta la vida que quieres?
Si la respuesta es no. Creo que tienes un serio problema que solo tú puedes solucionar.
Como un suspiro cuando nos falta oxígeno
Fuck off
¿Existe algo mejor que levantarte y mandarlo todo a tomar viento e irte?
No.
Creerme que no.
Las ocho de la tarde es el mejor momento para parar el mundo, para hacer que la vida siga. Sí, pero sin ti.
Y eso he hecho.
Me he levantado, he guardado lo que estaba haciendo y bajado la pantalla del ordenador.
Lo he suspendido todo.
Por una vez he dejado todo a medias, me he ido sin responder a skype, sin mirar WhatsApp y sin preocuparme en si las ovejas de la granja estaban alimentadas.
He plegado el ordenador y con él mis responsabilidades, mis preocupaciones y me he enfundado el bikini.
¿Cuál es el truco?
Dejar que la felicidad pase rápido, para no recrearnos ni darnos tiempo a cagarla.
Me he puesto el bikini y a las ocho de la tarde, antes de que mi padre me preguntara a dónde iba yo ya había salido de casa, antes de que nadie me reclamara por alguna red social he apagado el 3G y antes de que me pensara si el agua estaba demasiado fría ya me llegaba a la cintura.
Eso es felicidad.
No pensar.
Actuar.
No darle tiempo a la conciencia a decirte si está bien o mal, si deberías terminar lo que estabas haciendo antes de irte a bañarte, de contestar a alguien y no dejarle a medias o de pensártelo mejor antes de meterte en el agua congelada.
Y cuando lo haces te das cuenta de que las mejores decisiones son las que se toman con el corazón.
Y soy consciente de lo realmente ñoño-utópico que suena esa última frase, pero también soy consciente de lo mucho que merece la pena.
Porque cuando estas sola, en la inmensidad del agua, donde sabes que ningún sonido te molesta, donde no hay ruiditos de móviles, de ordenadores ni de nadie que te pide que hagas nada.
Cuando solo estás tú y las olas.
Eres consciente de lo realmente afortunado que eres.
Que la felicidad la tienes cada día contigo y eres tú el que decide cuando la sacas a relucir.
¿Existe algo mejor que levantarte y mandarlo todo a tomar viento e irte?
No.
Creerme que no.
Las ocho de la tarde es el mejor momento para parar el mundo, para hacer que la vida siga. Sí, pero sin ti.
Y eso he hecho.
Me he levantado, he guardado lo que estaba haciendo y bajado la pantalla del ordenador.
Lo he suspendido todo.
Por una vez he dejado todo a medias, me he ido sin responder a skype, sin mirar WhatsApp y sin preocuparme en si las ovejas de la granja estaban alimentadas.
He plegado el ordenador y con él mis responsabilidades, mis preocupaciones y me he enfundado el bikini.
¿Cuál es el truco?
Dejar que la felicidad pase rápido, para no recrearnos ni darnos tiempo a cagarla.
Me he puesto el bikini y a las ocho de la tarde, antes de que mi padre me preguntara a dónde iba yo ya había salido de casa, antes de que nadie me reclamara por alguna red social he apagado el 3G y antes de que me pensara si el agua estaba demasiado fría ya me llegaba a la cintura.
Eso es felicidad.
No pensar.
Actuar.
No darle tiempo a la conciencia a decirte si está bien o mal, si deberías terminar lo que estabas haciendo antes de irte a bañarte, de contestar a alguien y no dejarle a medias o de pensártelo mejor antes de meterte en el agua congelada.
Y cuando lo haces te das cuenta de que las mejores decisiones son las que se toman con el corazón.
Y soy consciente de lo realmente ñoño-utópico que suena esa última frase, pero también soy consciente de lo mucho que merece la pena.
Porque cuando estas sola, en la inmensidad del agua, donde sabes que ningún sonido te molesta, donde no hay ruiditos de móviles, de ordenadores ni de nadie que te pide que hagas nada.
Cuando solo estás tú y las olas.
Eres consciente de lo realmente afortunado que eres.
Que la felicidad la tienes cada día contigo y eres tú el que decide cuando la sacas a relucir.
lunes, 5 de mayo de 2014
Reflexión de un sábado
Ella echó la llave, ya nadie iba a entrar por esa puerta nunca más.
Esta noche realmente he aprendido algo.
No me refiero a los montones de apuntes que llevo todo el puente pasando,
si no a una de esas lecciones que te da la vida en cualquier momento y lugar.
Y con esta me he dado de bruces.
He aprendido que la gente que decide irse de tu vida, los que te abandonan voluntariamente, a esos hay que dejarlos irse. Tienes que dejarlos alejarse, sin hacer otra cosa que guardar con cariño todos los recuerdos que te dejan.
Porque no podemos mantener a nuestros lado a quien no quiere permanecer.
Porque no podemos aunque nos duela, obligar a alguien a querernos,
Yo esta noche creo que por fin una parte de mi ha dejado irse a varias personas, quedándose con lo bueno. Permitiendo que los recuerdos no duelan.
O bueno, de momento que duelan un poco menos,
Pero poco a poco, si Roma no se construyó en un día no voy yo a superar algo en unos meses ¿no?
Pero que los deje irse no significa que vaya a olvidaros.
En noches como la de hoy volveré a esos buenos recuerdos.
Porque hoy he sido consciente de lo verdaderamente feliz que he sido, de los montones de momentos de plenitud que he tenido la suerte de disfrutar.
De la gente maravillosa que ha caminado a mi lado,
incluso cuando ahora ya no comparten mi sombra.
A todos los que me hicisteis sonreír un día, a todos los que alguna vez me demostrasteis que la vida es el mejor regalo del mundo.
Muchas gracias por regalarme mi pasado, por haber formado parte de él y por hacerme ser hoy quien soy.
"Las huellas dactilares no se borran de la gente que tocamos"
Esta noche realmente he aprendido algo.
No me refiero a los montones de apuntes que llevo todo el puente pasando,
si no a una de esas lecciones que te da la vida en cualquier momento y lugar.
Y con esta me he dado de bruces.
He aprendido que la gente que decide irse de tu vida, los que te abandonan voluntariamente, a esos hay que dejarlos irse. Tienes que dejarlos alejarse, sin hacer otra cosa que guardar con cariño todos los recuerdos que te dejan.
Porque no podemos mantener a nuestros lado a quien no quiere permanecer.
Porque no podemos aunque nos duela, obligar a alguien a querernos,
Yo esta noche creo que por fin una parte de mi ha dejado irse a varias personas, quedándose con lo bueno. Permitiendo que los recuerdos no duelan.
O bueno, de momento que duelan un poco menos,
Pero poco a poco, si Roma no se construyó en un día no voy yo a superar algo en unos meses ¿no?
Pero que los deje irse no significa que vaya a olvidaros.
En noches como la de hoy volveré a esos buenos recuerdos.
Porque hoy he sido consciente de lo verdaderamente feliz que he sido, de los montones de momentos de plenitud que he tenido la suerte de disfrutar.
De la gente maravillosa que ha caminado a mi lado,
incluso cuando ahora ya no comparten mi sombra.
A todos los que me hicisteis sonreír un día, a todos los que alguna vez me demostrasteis que la vida es el mejor regalo del mundo.
Muchas gracias por regalarme mi pasado, por haber formado parte de él y por hacerme ser hoy quien soy.
"Las huellas dactilares no se borran de la gente que tocamos"
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