lunes, 2 de abril de 2012

Recuerdos enlatados

De hace un tiempo....

Siempre quise escribir un diario, me encanta la idea de dejar mi vida plasmada en un papel, aunque me daba pereza sentarme a escribir.
De pequeña escribía uno, con el fin de que mi yo del futuro, mi yo de ahora no cometiera los mismo errores y pudiera revivir el pasado siempre que quisiera.
Si ahora escribiera un diario sería todo perfecto. Serían todas las hojas de color rosa, pero las cosas cambian y rápido.
Hace dos semanas yo no era la misma, si escribiera un diario y lo leyeras, ni siquiera pensarías que fue escrito por la misma mano.
En estas dos semanas cambié; tomé decisiones y asumí consecuencias. En dos semanas todo cambió, allí y aquí. Fueron dos semanas de risas, tristeza y abrazos desconocidos. También fueros días de reencuentros y despedidas.
Fueron dos semanas de soledad y buena compañía. Pero esas dos semanas pasaron y yo cambié, y ningún diario a plasmado mi cambio, de forma que este se ha quedado en el aire, desapercibido para los ojos que no me conocen y esperando caer en el olvido, como todas esas hojas llenas de recuerdos que no están plasmadas en un diario.



Es como un tono anaranjado...


De hace unos días....

Me encanta este momento del día.
Es el momento exacto en el que el Sol está en ese punto en el que lo tinta todo de un tono anaranjado.
Cuando el sol está en este punto no me gusta estar encerrada en casa. Por mi ventana no se ve el Sol.
¿Alguna vez te he contado que mi habitación da a un patio interior? Pues desde mi ventana no se ve nada. Yo creo que eso es lo que más echo de menos de mi casa vieja, ver la gente pasar, el Sol cálido por la ventana, los rayos de Luna llena que iluminaban todo sin necesidad de lámparas. Y el tono anaranjado del Sol a esta hora de la tarde.
Hoy....hoy he tenido ganas de huir, nunca me había pasado algo así. Me ha costado no levantarme, salir, andar y parar cuando quizás sea demasiado tarde para volver a casa.
Pero no he huido,me he quedado callada, he terminado y me he subido al coche con mi madre.
El Sol estaba en ese punto que lo ilumina todo con un tono naranja.
Mi madre odia conducir en ese momento, dice que no va segura, que no ve nada por el Sol.
[..]
Me he bajado del coche, el sol ya no ilumina todo con su tono naranja, pero yo sigo teniendo ganas de huir y ningún sitio a donde ir.