Viviendo realidades...
Hace 6 meses yo ni imaginaba lo que era compartir casa, lo que era tener alguien a quien llamar "compañera de piso"
Pensaba que era compartir casa con alguien, vivir en el mismo espacio que otras personas, normalmente con personas conocidas.
Podía pensar que era como en las películas, vivir con dos amigas, celebrar cada semana una fiesta donde al terminar pareciera que había pasado un huracán por la casa, usar platos de plástico porque los de verdad normales están en una pila enorme en el fregadero, esperando a que los laven, tener la música a todo trapo las 24 horas o comer pizza cada día.
Ahora sé que las fiestas no son nunca en tu casa, que la que ensucia limpia y que pa música ya tenemos a las de arriba.
Pero hablando de ellas....
Podría decir que nunca he tenido un hermano, pero claramente estaría mintiendo, porque sí que tengo uno (de los mejores además) y aunque ellas no me hacen el desayuno, no me amenazan y chantajean con chivarse a mamá o me enseñan a jugar a la play; cada día me enseñan algo nuevo, me roban la manta del sofá y las peleas para elegir el canal son una versión light de las de hace unos años.
Son esas personitas que cuando llegas de un mal día de clase te escuchan (o no, pero no te interrumpen mientras le cuentas tu vida), son esas que te dicen "¿Espárragos con mayonesa? MAAAAAL SARA MAAAL"
Las que te prestan lo que sea.
Y las que te dejan post-it de ánimo y suerte para los exámenes en el espejo del baño.
Son las mejores compañeras de manta y sofá.
Porque pocas cosas unen tanto como tender la ropa interior de otra persona ♥
Esos grititos cuando vemos fotos de cosas blanditas y achuchables.
Porque la familia no se elige, las amigas te apoyan en todo y las compañeras de piso son la fusión perfecta.
Tan bordes como las amigas, tan cariñosas como la familia.
Con ese punto de calidez propia de las que comparten frigorífico, sudor en el gimnasio y charlas a deshoras.
Y no sé que será de nosotras, de las carreras y futuros trabajos.
No sé si estarán ahí para reirse de nuestros cuadros de macarrones, para ver crecer a Pepi o para aguantar las épocas de exámenes que nos esperan.
No sé si será nuestro último año juntas aquí, si después se acabaran las peleas tontas y los whatsapp haciéndonos bulling mutuamente.
Solo sé que hacéis que estar en el congelador que tenemos por casa sea lo mejor del mundo.
Porque vosotras sois las que aportáis calidez a este puñado de habitaciones, las que hacéis que la universidad sea la mejor época de todas.
Gracias por estar ahí.
Por soportarme (que ya tiene mérito) por todo lo que hemos vivido desde nuestra primer visita a ver casas cuando la Marijose nos dejo tiradas hasta el día de hoy.
Me habéis regalado momentos que no cambio por nada, enseñanzas que no olvidare, fiestas irrepetibles y risas irreemplazables.
Porque lo que une la jarapa ya no lo separa nada.
Siempre seréis mis ángeles de Henry ♥

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