viernes, 7 de febrero de 2014

Con fecha de antes de ayer

Las palabras se las lleva el viento, los hechos en cambio, se clavan en el alma. 

He leído tantas veces eso de "como cambian las cosas en un año" y cosas por el estilo que ya ni le prestaba atención; hasta que llega un día que recuerdas perfectamente qué estabas haciendo hace 365.
Dónde estabas, con quién....Todo.

Y entonces es cuando lo ves, cuando te das cuenta.

Y ahora yo me pongo a hacer memoria, aquí, en el tranvía a las ocho y cuarto de la mañana, con la cabeza apoyada en el cristal y recordando qué era de mi hace tan solo un año.

Y hago memoria de los que están, de los que no, de lo que hice, lo que no tenía que hacer. De lo que no conseguí y de mis errores.

¿Me arrepiento?
                               No sé.
¿Debería?
                               Tal vez, pero, ¿Acaso no se aprende fallando?
¿Me siento orgullosa?
                               Para nada.

Pero, ¿acaso puedo hace algo más que vivir con mis demonios? ¿acaso puedo arreglar alguno de los desastres cometidos este último año?

¿y cualquiera de los cometidos mucho antes?

Así que hoy doy un respiro a mi felicidad, salgo de mi burbuja de universitaria con una vida "fácil" que "todo" le sale bien y me permito un momento de silencio.

Un momento de luto por lo que fui, por lo que perdí, por lo que ya no volverá y por todo lo que aprendí a base de caídas y raspones.




Hoy me escapo y me escondo en mis fracasos.



Hoy aprendo de los errores y asumo consecuencias.






Y a ti, felicidades.


No hay comentarios:

Publicar un comentario