Hay un calor que solo te lo puede dar unas manos ajenas
Si, tú, no te hagas el tonto.
No hagas como que no sabes de lo que hablo; no me vengas con el rollo ese de que no te hace falta nadie.
Y es que yo soy la primera que defiende que no hay nada más importante que el amor propio, que lo que tu das por ti no lo va a dar ninguna otra persona.
Soy de las que afirman con la mano en el corazón y con promesa de meñique que no me hace falta nadie para estar completa; que yo soy un todo no la media mitad de nadie.
Pero eso no quita que todos busquemos ese suplemento, esa persona que haga que tus días feos sean un poco más agradables, que los martes sean menos martes.
Alguien que te pregunte qué tal el día, y no hablo de tu madre que te pregunta hasta que te vas a hacer de comer.
Una persona con la que compartir manta en las tardes sin fuste de noviembre (Dios, cómo te odio noviembre).
Que es cierto que la manta puede ser de uno, pero siempre te entrará frío por el lado, el lado que en el fondo tu también quieres que este ocupado por alguien.
Y no hablo de nadie en concreto, esto no es una declaración de intenciones, una de esas tantas veces que escribo aquí lo mucho que me frustra tener que hacerme un gusano al ver la tele porque me sobra manta y me falta calor.
Pero todos lo buscamos.
Para algunos es solo sexo, para otros alguien con quien reír, una persona a la que acudir cuando a las 4 de la mañana te duele tanto la barriga que quieres decirle tus últimas palabras por si mueres sin que tu gato sepa lo mucho que lo quieres.
Y es que el frío es una putada, solo sirve para que te sientas sola.
O bueno, esa es la visión de quien nunca lo ha pasado en compañía.
Supongo que para las parejas felices que pasean de la mano acurrucados, que se enfrían jugando a meterse las manos por la espalda o que simplemente se mandan mensajes diciendo el puto frío que hace por la mañana cuando pierdes el tranvía el frío será genial.
Bueno, pues yo cuando pierdo el tranvía lo pongo en tuiter y con suerte algún otra alma desamparada me da RT, como diciéndome "hey oye, que yo tampoco tengo a nadie a quien quejarme de pasar frío con cara de idiota"
Que 20 noviembres son unos cuantos.
Incluso cuando no te acuerdas de todos.
Así que no me vengáis con artículos hipócritas sobre que no necesitais a nadie, como que os da igual que nadie os pregunte que tal el día cuando llegas a casa y te quitas las 3 capas de ropa que llevas.
Puede que no sea una necesidad, pero si un complemento, una ayudita para hacer la vida un poquito más bonita.
Y esa persona no tiene porque ser una pareja, puede ser un amigo, un compañero de clase, la vecina del quinto que hace unos bizcochos riquísimos...
Pero no me digas que tu no lo buscas, que te da igual.
No me digas que te resulta indiferente que te regalen un poquito de felicidad.
Porque sé que el frío que yo siento también lo sientes tu.

No hay comentarios:
Publicar un comentario