Justo en ese momento se le dio la vuelta a la tortilla
Durante toda mi vida he pensado que mi mayor cualidad es la responsabilidad y mis ganas de querer hacer mil cosas.
Mi ansia por no tener ni un hueco libre en el que aburrirme.
Mis ganas de aprovechar la vida al máximo sin dejar que se pierda ni un minuto tontamente.
Ahora me doy cuenta de que esa no es mi mejor cualidad sino mi mayor defecto.
Todo este tiempo he querido abarcar más de lo que podía.
He buscado apretarme tanto la agenda para no aburrirme que he acabado viviendo los días sin disfrutarlos, solo como una sucesión de cosas que tengo que hacer: ir a clase, hacer la comida, ir al gimnasio, hacer cosas de clase, salir con alguien....todo se reducía a una mera lista de cosas que hacer antes de acostarme a dormir.
Siempre he preferido el estrés de tener que hacer muchas cosas a la desesperación de no tener nada que hacer.
Hasta que me he dado cuenta de que lo que busco no es tener toda mi vida completa de tareas por hacer, si no que las tareas que haga me completen la vida.
Muchas veces he escuchado eso de "no vivas para trabajar sino trabaja para vivir"
y muchas veces lo he ignorado porque yo no "trabajo".
Que idiota he sido por no darme cuenta de que la felicidad no es la ausencia de aburrimiento,
si no disfrutar las cosas que haces.
Y aunque de un tiempo a esta parte he estado eliminando a la gente que no me aporta nada, he dejado de vivir para los demás y terminado con las cosas que no me aportaban, creo que es momento de plantarme frente a mi misma y ordenar mis prioridades.
Dejar de leer páginas que te dan truquitos para ser feliz y sencillamente vivir la vida que por fortuna me ha tocado, el fin y al cabo tengo todo lo necesario.
Estudio lo que me gusta, tengo una familia que me apoya en todo lo que hago, unos amigos que aunque si bien se han reducido han demostrado por qué siguen ahí. Estoy haciendo lo que me gusta, empezando nuevos proyectos y nuevas etapas.
No tengo que sentirme responsable de todo lo que me rodea, no tengo que querer hacerlo yo todo solo porque sé que lo hago mejor.
No tengo que querer hacer mil cosas para no disfrutar ninguna.
Porque ahora por fin me he dado cuenta de que durante todos estos años he querido llenar cada momento de mi vida por miedo a no aprovechar el tiempo.
Y el tiempo es precisamente lo que me impedía disfrutar de cada momento, cada persona, cada instante.
Por fin he visto que la vida es eso que estaba ignorando por intentar vivirla al máximo.
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