jueves, 22 de octubre de 2015

Las mejores reflexiones siempre son después de una fiesta

Con el sabor de la alegría aún en los labios.


Si bien todos estamos de acuerdo en que las resacas son lo peor, yo pienso que los días post-fiesta son importantes.

Cuando te despiertas después de haber estado en estado catatónico 12 horas durmiendo y descubres que el mundo ha seguido girando mientras dormías la mona.

Y tus padres que te han llamado por teléfono, y los grupos que ya están petados de fotos, y tus compañeras que han vivido una tarde más que tú.

Porque el mundo siempre sigue girando, ya estés durmiendo, aprovechando el tiempo o tirada en el sofá como un oso en invierno.


Pero los días post-borrachera son importantes. 

Ese 1 de enero que cuando te despiertas, sin saber cómo has llegado a casa y entonces te pasas lo que queda de día pensando en que este año lo vas a llevar todo al día, te vas a perdonar con nosequién, vas a ir al gimnasio....y todas esas cosas que tu realmente el día 1 de enero piensas que vas a hacer.

Bueno pues hoy le doy vueltas al ayer.
Al ayer en general y al ayer como día concreto.

Me acuerdo de mis novatadas, de volver a mi casa no sé ni cómo, con dos huevos en la cabeza, chorreando mierda y con un olor poco recomendable.
Y me acuerdo de ese éxtasis de emoción después de la primera fiesta con los que me iban a dar el follón por lo pronto dos años más.

Hoy pienso en los pollicos de ayer, en el subidón de ser tu la que los llena de mierda y en ver como algunos hablaban entre ellos por primera vez.
Y mirarlos y pensar "jo, que monos, lo que les queda por pasar juntos"

Y en ese momento es cuando te sientes la persona más vieja del mundo, cómo un árbol de raices grandes que ve a las hojas crecer y caer sin poder hacer otra cosa que resignarse y disfrutar de la belleza del paso del tiempo.

Porque eso es la vida, resignarse a asumir que no puedes ir contra las horas, que tienes que aprender a ver la belleza de que todo es efímero.

De que no sirve de nada enfadarse con alguien, que incluso a muy muy largo plazo, da igual cómo te haya salido ese examen que te tiraste horas y horas empollando.

Porque la vida siempre sigue, incluso aunque ese examen fuera decisivo, y por una décima no lo sacaras.
La vida va a seguir, ¡tu vida va a seguir!

Por un camino o por otro.

Pero sigue.

Como los 20, que siguen.
Que por más que quiera frenarlos pasan los días.

Días de cambios y despedidas.
Días de horquillas y huevazos.



En definitiva, días de hacernos mayores y de asumir que no vamos a tener una vida de serie americana, que no vamos a ser niñeras o camareras en un burguer, sacando matriculas de honor en todo y saliendo con el guapo de la uni todo eso mientras tienes un grupo de amigas super genial que con las que comer helado sin engordar.

Que no vamos a ser posiblemente ni tan geniales ni tan fantásticos como nosotros mismos esperamos.


Vamos a ser sencillamente nosotros.






Con unos años más, con más experiencias que contar y con más cosas por lo que mirar atrás.

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