Sufro locura transitoria
Cuando noto el roce de tu piel,
cuando te pido que te vayas.
Cuando un día despierto y no te encuentro,
cuando pienso que a dónde coño va todo esto.
Sufro locura transitoria cuando te miro y no me veo,
cuando te pienso y no sonrío.
Y le he preguntado a mi peluche por ti,
por cuándo vas a volver.
Por cuánto va a tardar esta situación pasajera
esa que sabemos que tiene un mal final.
Le he preguntado si sabe cómo te llamas,
si ya puede decirme de qué color son tus ojos.
Pero me he cansado y lo estrellado contra la pared.
Ahora mira mi reflejo distorsionado.
Sufro locura transitoria,
de que la que no se pasa,
de la que tu pasas.
Será cosa del frío, de que ya no me calientas,
de que tu recuerdo es vago como mis ganas de trabajar.
O será que te cambie la cara,
otra vez otra cara inacabada.
Te busqué, te intenté, te perdí,
me sumí en unos quince años que yo ya había vivido.
Y como tener quince años no era la solución de un plumazo le di la vuelta al reloj.
Quise ser mayor,
quise que crecieras.
Sufro locura transitoria,
de esa que usas de excusa cuando nada sale bien.
De la de ponerte calcetines en pleno agosto,
y no saltar a la piscina porque el agua está muy fría.
Conte los versos pares,
los besos impares.
No me salían las cuentas así que deje de contarte cosas al oído.
Pero la línea es recta,
aún con subidas y bajadas.
Aún cuando escalas la pared sin nadie a quién agarrarte,
aún cuando las manos vuelan lejos y el suelo vuelve a estar firme.
Pero sé que es transitorio
Como tú,
como mi locura.

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