domingo, 18 de febrero de 2018

Llueves

A veces nos empeñamos en darnos segundas oportunidades.

Nos metemos en la piel de otro que no somos nosotros y paseamos por las calles intentando que nadie vea que esos no son nuestros zapatos.

Miramos a la vida a los ojos y la desafiamos a tomar nuestras propias decisiones,
le decimos que ahora somos nosotros los que vamos a buen puerto.

Pero las reglas no son tan simples y cambiar la carcasa no cambia el interior, por mucho que cambies el decorado, cambies el ron cola por bebidas sofisticadas y te pongas corbata cuando todos saben que eres más de pantalón de deporte.

Quieres cambiar el rumbo y te crees con el poder de decir al viento hacia dónde soplar.

Inocente niño idiota que sueña con ir más allá de su destino.

Que te crees las frases de M. Wonderfull prometiendo poner al alcance de tu mano el rumbo de la historia.

No comprendes que tu rol lo decide el que escribe,
como el autor que sacrifica un personaje por un buen final.

No te hagas amigo del narrador, él es solo otro pobre iluso que hace lo que le mandan.

Así que vuelve a casa, quítate esos estúpidos zapatos que no son los tuyos, baila solo en el salón como hasta ahora, sírvete un cubata baratero.

Da los buenos días al sol en calzoncillos otra mañana más.




Asume que hay batallas que tu no tienes luchar,
que a lo mejor no eres el protagonista de esa historia que sueñas.





Que tal vez tu deseo no es más que un molino disfrazado de gigante

lunes, 12 de febrero de 2018

Llámalo chispa, o ponle incendio.

Que te besen con tantas ganas como miedo.


Que cada beso sea como la primera vez.
Que no se acabe el brillo en los ojos,
que no se ralentice la respiración.

Que no entremos en la soberbia de los que se dan las buenas noches
otro día más.

Consigamos que los adultos sean de nuevo niños,
con miedos, con inseguridades,
dispuestos a llorar
también de alegría.

No te acostumbres,
no te adaptes.

No dejes de valorar.

Mantén la incertidumbre,
el qué pensará.

Tiembla cuando no sepas qué decir,
sonrójate como las primeras veces.

Que la vida es demasiado corta,
y te vas a cruzar con muchas personas
como para el amor se vuelva solo


otra tarea más.


sábado, 27 de enero de 2018

Enlatadas

Por un segundo fue reina del recital

"Entonces me besó,
y en ese beso se rompió,
lloró, gritó, pataleó,
se reparó, voló,
nació y también murió,
sufrió, brilló,
sonrió, corrió,
bebió, cantó
saltó
y solo después miró.
Se esfumó"

En ese beso encerró todas las ola del mar


Y yo ahora solo sueño con que me vuelva a besar.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Ponle nombre a los barrotes y podrás destruirlos todos

Ya no hay vértigo en los tacones


Podría empezar pidiendo(me) perdón por no escribir en todo este tiempo y
podría inventar mil escusas pero ninguna sería tan real como decir que he estado ocupada.

Ocupada conociéndome un poco más si todavía se puede,
ocupada conociendo otros lugares, otras miradas, otras risas con acentos diferentes.

Podría hablaros de recuerdos bonitos con sabor o comida que antes estaba prohibida
o de la sudadera de las tardes tristes de estudiar que descansa en el armario casi sin usar. 

Pero no vengo a redimir el tiempo perdido,
vengo a deciros que os perdáis en el vuestro.

Que lleguéis al punto en el que no sepáis qué día es, 
que pase noviembre como pasan los terremotos que amenazan pero no destruyen.

Porque solo cuando te pierdes en tus miedos, 
en tus tiempos, 
descubres que no tienes que huir de ellos, 
que es agotador una batalla perdida de antemano.

Es entonces cuando todo tiene tanto sentido que no tiene ninguno. 

Y paseas por las calles y no te fijas en tu reflejo en los escaparates, 
y llegas tarde, corriendo, despeinada y en lugar de escusas solo sonrisas. 

Te encuentras frases bonitas como esta que te hacen pensar:

"Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto, entonces pude relajarme"
(Charles Chaplin)

 Me pareció majestuosa,
mágica.

Y fue en ese momento cuando el adjetivo contenta formó parte de mi realidad constante, 
cuando por fin entendí eso que todos dicen que tienes que entender, 
que tu eres lo más importante.

No fue fácil, los artículos que te prometen quererte a ti misma en 5, 10, 15 o un millón de pasos.
Esos mienten.

Porque los únicos pasos que te llevan a quererte son los tuyos. 


Y entonces todo cobra sentido perdiéndolo por completo.

No importan las tallas, las horas, las apariencias, las ruedas de bici pinchadas,
los tranvías perdidos, las horas nunca muertas y los errores. 



Nada importa porque lo único importante es seguir tus pasos,
estar en tu propia compañía,
y después, cuando no te das cuenta miras hacia un lado y la ves, 







la felicidad que siempre ha estado ahí,
y pierdes el norte porque ahora tu eres tu única brújula

                                                

miércoles, 18 de octubre de 2017

Pluma y cadena

¿Y si lo que nos destruye es a la misma vez lo que nos da la vida?

Fuerte, ¿no?
Explosivo diría yo.

Voy a explicar el por qué de la frase, siempre hay un porqué en la frase en cursiva.

Esta mañana, como cada mañana, estaba mirando mis "recuerdos" de Fb y me he encontrado con un artículo que mi sabio yo del pasado compartió.

Digamos que el artículo, por resumirlo, decía que actualmente padecemos la enfermedad de "estar siempre ocupados" y que eso nos impide conocernos y disfrutarnos a nosotros mismos. Que hemos pasado de "seres humanos" a "haceres humanos". Que no disfrutamos la vida, los cafés, el trabajo...que hacemos las cosas pendientes del tiempo y de lo que tenemos que hacer después.

En definitiva, que no vivimos, producimos.

Y estoy de acuerdo con ello, con tanta nueva tecnología que iba a hacernos la vida más fácil nos hemos alejado de las personas y ahora solo buscamos aprovechar hasta los descansos de 10 minutos.

Pero a la misma vez esto me crea un enorme conflicto, los que me conocéis sabéis por qué.

Últimamente he estado viendo la serie de Sherlock Holmes, y mi conclusión es que envidio a ese hombre y su cerebro (como todos supongo) pero sobre todo envidio su vida de retos, intelectuales y morales, una carrera de fondo donde cada día hay un enigma nuevo.

Porque yo no puedo estar en una terracita hablando con alguien hasta que se pase la tarde.

Miento, puedo.

Una vez, dos veces, tres veces....ya no más.

La ausencia de hacer cosas, el exceso de tiempo libre me provoca lo que llamo "ansiedad temporal", ansiedad de no aprovechar el tiempo, de no buscar retos (en su mayoría intelectuales), la falta de estar ocupada, de sentir que aprovecho mi vida.

¿Veis la contradicción?

Si hago muchas cosas me siento una más en la serie de producción, me siento máquina y no humana.

Siento que no soy yo.

Si me quedo en casa, cual alma libre, duermo cuando quiero, salgo cuando me apetece y dedico tiempo aleatorio a cosas "triviales" siento que desaprovecho la vida y ya sabéis cuál es mi mayor miedo.

Entonces...
¿existe ese equilibrio?

Sí, pero es una lucha constante para que la línea no se difumine.

Y eso, me hace libre y a la vez me ata al tobillo con una cadena.




Todo se reduce, de nuevo, a la batalla más anciana, la razón contra el corazón

martes, 4 de julio de 2017

Carta a todos los que aún se mantienen en pie.

Querido lector, amigo, conocido o simple persona que se ha dejado caer por mis líneas:

Esta carta hoy es para ti.

Porque sigues al pie del cañón, incluso cuando otros han caído,
incluso cuando otros ya lo han conseguido.

¡Eres increíble!

Y sé que no te lo digo mucho,
y sé que no te lo dices mucho.

Pero has logrado cosas que no imaginas.

Ahora que es tiempo de graduaciones, de estudiar para julio o de disfrutar de un merecido descanso, necesitas que te recuerden lo lejos que has llegado.

Tu que empezaste tu mundo de cero.
Has sabido construir donde antes no había nada.

Y muchas veces nos hablan de las personas que brillan, las que se ven entre la multitud.

Yo hoy venga a hablar de las personas que vibran.
Esas que al pasar por tu lado te erizan la piel.

Las que te hablan de sus logros y se les dilatan las pupilas,
esas que hacen que te crezca el corazón al escucharles.

No dejéis que el desanimo pueda con vosotros,
no dejéis que el calor o la luz artificial de las salas de estudio apaguen con vuestros sueños.

Porque todos hemos ganado,
aunque solo sea por haberos encontrado.

Es cierto que a veces es duro,
y que tirar la toalla suena mejor,
sobre todo si la lanzas sobre la arena de la playa.

Pero habéis sido capaces de encontrar la felicidad en las cosas pequeñas:
un café en los descansos, una visita inesperada, o dormir una horita más un domingo por la mañana.

Sois fuertes, sois duros,
sois la esperanza para los que no cumplieron sus sueños.

La viva imagen del esfuerzo,
incluso aunque sea porque una vez os equivocasteis.

Dais envidia a los que no pudieron,
la perseverancia os hará libres.

Y todo el mundo envidia vuestra libertad,
y lo claro que tenéis el siguiente paso.

Hoy esto va por vosotros.

Por los que os habéis ido lejos de casa para cumplir vuestros sueños,
para los que no os ha dado miedo empezar una aventura,
o lo que es más difícil, continuarla cuando todo estaba oscuro.

Para los que habéis decidido seguir, continuar
dar otro paso a pesar de los calambres.

Y no hablo de los musculares.


A todos vosotros:
no dejéis nunca de ser magia.


Porque yo quiero que sigáis erizándome la piel al pasar,
quiero que me hagáis vibrar.


Quiero sentir envidia de lo que estáis construyendo,
y sobre todo, quiero que me animéis porque gracias a vosotros, sé que yo también puedo construir.




A todos vosotros:
Gracias.


martes, 20 de junio de 2017

Ni los videos de gatitos.





A veces hay que hablar de fracasos.

De esos momentos en los que lo diste todo y no fue suficiente.
Y el dolor que eso te provoca en el pecho.

Hay días en los que todo sale mal,
en los que te arrepientes de todo lo que has dejado atrás.

Te planteas que por qué tú,
te dan ganas de no volverlo a intentar.

No hay sonrisas que valgan,
no hay ánimos que te sirvan.

Hoy el "tú puedes con todo" no va a cambiar nada.

Será la poca tolerancia al fracaso,
o que a nadie le gusta no llegar a la meta.

Es doloroso, desalentador,
es como un arañazo desde dentro.

Porque no puedes culpar a otro,
porque sabes que es solo cosa tuya.

Y no hay peor juez que tu mirada,
ni peor testigo de tu fracaso que el que te anima desde la grada.


No hay ganas de buscar alternativas,
no hay ganas de levantarse y seguir.

Solo de quedarse hundido, revolcarse en los errores,
pensar en todas las cosas que podían haber sido diferentes.

Dramatizar, exagerar, gritar,
y llorar....

Que las lágrimas no van a cambiar nada,
pero a veces limpian los arañazos.

Porque abajo se está muy solo,
se está muy oscuro.



Aquí no hay luces.