Empujas al pasar, sin pararte a mirar a lo que arrasas por el camino; destruyes y cuando todo está acabado, cuando no queda nada en pie te giras y ves lo que has dejado a tu paso.
Te quedas mirando lo que destruiste y por un momento sientes haberlo estropeado; y quizá sea eso: la culpa, el remordimiento o que simplemente te aburres que lo vuelves a plantar, vuelves tras tus pasos y poco a poco arreglas lo que tu mismo habías echado a perder minutos antes.
Y yo desde lejos lo veo, miro como tiras abajo los muros de algo que tu mismo construiste para luego volver y poner de nuevo cada piedra en su lugar. Siento que no me ves, me siento pequeña, diminuta al lado del caos y la destrucción, y me pregunto qué pasa por tu cabeza, que es lo que hace que siempre desaparezcas, destruyas y vuelva a sembrar.
Por un momento intento ser yo con mi débiles brazos la que intente de alguna manera arreglarlo, salir adelante, pero, ¿qué soy yo comparada con tu fuerza para hacer que todo esté bien?
Y sé que no cambiará y también sé que desde mi escondite, callada, esperaré a que vuelvas.
Porque sé que volverás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario