jueves, 26 de abril de 2012

Tan sencillo como dejarlo atrás.

A veces yo misma me sorprendo de la capacidad que tengo para olvidar. Mi cabeza es como un gran submarino, que cuando ve que se acerca el dolor o que algo no merece la pena lo aísla, lo guarda en una caja y la pone al fondo, donde no puedas tropezarte con ella.
Luego, días, meses, años después, una tarde aburrida me paseo y abro esas cajas que tiempo atrás llené de personas, de sonrisas, de recuerdos y de medias verdades.
''Para siempres'' que solo duraron meses, mejores amigas que solo dejaron recuerdos y fotos viejas, amores que pensaste, inocente, que nunca olvidarías...
A veces me miro y me pregunto cómo puedo ser capaz de hacer eso, de enterrar mi pasado de manera que no afecte a mi presente; me gusta pensar que es un mecanismo de defensa, igual que el erizo tiene sus espinas yo olvido...pero siempre aprendiendo, intentando no cometer los mismo errores, o repitiéndolos cuando es necesario.
Pero no todos son malos recuerdos o momentos que merecen caer en el olvido, hay veces que una vieja canción en el supermercado,  una palabra, un olor o un lugar te recuerda a algo que te saca una sonrisa, pero no una de esas sonrisas falsas de fotografía del tuenti, una de verdad, de las que te hacen brillar los ojos y revives ese momento, entras a ese cuarto del submarino que habías dejado sellado y te preguntas qué paso, qué os paso, qué cambió, por qué te alejaste de algunas personas que te hacían felices, porque dejaste de jugar al pokémon, por qué dejaste de dibujar o por qué cambiaron muchas cosas....
Supongo que con el tiempo, cuando te haces ''mayor'' tu cabeza necesita espacio y al igual que guardas la ropa de invierno cuando los primeros rayos de primavera se acercan guardas tu pasado, llenas cajas, estanterías, cuartos enteros con sentimientos olvidados. Esperando que una tarde cualquiera vuelvas a por ellos.



Pero hoy no toca recordar, hoy es momento de coger una caja vacía y hacer sitio al futuro.


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